Regresaron los spots de los partidos políticos: desde la “frescura” de Nueva Alianza cuando dice “a huevo” (que me parece un exceso publicitario que busca la simpatía de algún estrato social), a la promesa de que pronto, muy pronto, vamos a disfrutar mejor nuestra vida (por parte del PRI), pasando por el disfraz de partido de oposición del PRD y el rostro gentil de Ricardo Anaya del PAN (que más recuerdo como presidente de la Cámara de Diputados, moderando la miseria cuando se votó la reforma energética).
No sé ni por donde comenzar, así es la
violencia publicitaria.
Partido Revolucionario Institucional
Parece que el PRI entiende que la
problemática social se puede arreglar con llamadas telefónicas gratuitas, que
en realidad no lo son, pues tienen el costo de una llamada local. No es tampoco
problema de la conexión a Internet, que en su spot se prometen más barata… en un futuro cercano. ¿Cuándo es
pronto? Hablar todos los días con los seres queridos parece una absurda manera
de componer una maltrecha economía nacional, sin mencionar la violencia, la
carencia de oportunidades, la corrupción… ¿Cuántos se irán con el maquillaje de
la reforma a las telecomunicaciones, que por otro lado favoreció o
protegió a las televisoras? La memoria tendría que ubicarnos en el escenario
de guerra en el que estamos, con la impunidad descollante… Los desaparecidos
podrían decirnos algo.
Partido de la Revolución Democrática
Para algunos entendidos, resulta claro
que existe una doble cara del partido del sol azteca, pero esta manera de
manejarse es indudablemente un elemento de confusión. Cuando leo el slogan “Por las causas de la gente”, me pregunto qué gente, a quién
se refieren, ¿a los chuchos, a los priistas? La publicidad del partido se basa
en el papel del PRD en la Ciudad de México, cada vez más cuestionable por la
actuación policial en las marchas de protesta, por la postura de los políticos
de la capital ante la Presidencia, pero sobre todo, en el manejo de sus votos
en las reformas constitucionales (exceptuando la reforma energética) y su
participación en El pacto por México. El PRD que recuerdo tenía una base y una
política social muy firme, que no existe ya. “Pasan los años y la historia se
repite”, dicen, y ellos son parte de la historia, de la incongruencia de los
que ostentan el poder, del oportunismo para beneficio propio.
Partido Acción Nacional
“Necesitamos cambiar el rumbo con nuevas
ideas”, dicen Ricardo Anaya, de un viejo partido que desperdició la alternancia
del poder en México; alternancia histórica. ¿Cuáles son las nuevas ideas?
Ellos, junto con el partido en el poder, han fortalecido la pobreza que vive
México. No es cuestión de políticas sexenales, ya no es eso, ya es un andamiaje
constitucional que armaron en una búsqueda ciega de poder, en un movimiento
mundial que niega la individualidad de los pueblos. ¿Qué necesita México en
realidad? La modernidad se tiñe de cerrazón, de la negación del pasado, de los
logros de otros que pensaron en más personas.
El rostro amable de Ricardo Anaya, su
sonrisa impecable, es temible. Habla de aumentar el salario mínimo, con una
bandera que también hace suya el gobierno capitalino (Miguel Ángel Mancera). ¿A
dónde quieren llegar con esa propuesta, cómo van a resolver esa promesa ante
sus votantes? Las promesas en campañas electorales son fantásticas. “Metamos a
los corruptos a la cárcel”… Eso lo quiero ver, comenzando por el Presidente de
la República, de quien no habló por el escándalo de la casa blanca. El silencio
panista debiera ser memorable.
Los partidos menores no dejan de hacer
ruido, un ruido tan intenso que contribuyen al desconcierto. El Partido Verde
es un claro ejemplo del partido satélite del partido gobernante; sus logros son
mínimos para el nombre que exhibe, la política ambiental es un tema lamentable
en México. Pero ya no hay animales en los circos capitalinos (no recuerdo sin
en otros estados es lo mismo), y hay castigos “ejemplares” contra empresas que
cometan delitos ambientales… Algo así como lo que pasó con el Grupo México en
Sonora… Que ahora es sólo silencio. Y no he visto videos de MORENA, o no los
recuerdo, ni de el Partido Humanista (“humanoide”, leo en Proceso), que se
deshace en conflictos internos por el control de los dineros. Nueva Alianza
¿desaparecerá a pesar de su lenguaje sabroso, de la calle, humano? Espero que
si.
Mucho ruido, mucho dinero gastado en
mentiras.

