martes, 31 de diciembre de 2013

Cuenta de Twitter de Erique Peña Nieto




Hoy me concentraré en la imagen que se forma Enrique Peña Nieto en un espacio público. Y, ¿por qué es importante abundar en un tema tan trivial como éste? Porque esa misma imagen, eso que parece trivial, es en realidad una avalancha publicitaria que se forja alguien que dirige un país, en su labor de ser aceptado (no de gobernar con justicia, no de tomar decisiones que favorezcan a la generalidad, no de llevar un proyecto de nación que privilegie la equidad, por ejemplo), y de aplacar cualquier duda, cualquier dejo de inquietud, de idea revolucionaria (en términos de cambio).

Aquí me detengo un momento. La aceptación del presidente de México no es generalizada, hago una suposición,  pero las críticas se limitan a comentarios sin filo, a un malestar que se asimila como parte de la vida diaria. Este estatismo, este conformismo, ¿tiene su origen en el cuidadoso manejo de la información, de la imagen de los gobernantes? Para mí resulta obvio.

La cuenta de Twitter de EPN (ttwitter.com/EPN), es intelectualmente aburrida: en sus tuits más recientes se limita a publicitar sus reformas y hablar de su labor diaria (instruí, reconocí, compartí, presidí…); manda condolencias las veces que puede y parece que México y Turquía son tan afines que cualquier día de estos viajo para tal país y me tomo un café con esos amigos. Hay un conglomerado de temas que se esperaría en un espacio sin idea personal: migrantes, reformas, estados… Algo más parecido a la cuenta de la Presidencia de la República. No abundan las ideas: lo mismo habla del “Mago” Septién que de los bombazos en Rusia, pero no comenta del aniversario del levantamiento zapatista o de las notas de relevancia en México y que pueden considerarse como negativas (protestas, líderes sindicales corruptos, desapariciones, grescas, tiroteos...), es decir, niega una parte de la realidad nacional.

Más divertida es la lista de las personas o instituciones que sigue: los turcos Abdullah Gül y Recep Tayyip Erdoğan (seguramente usa el traductor de Google para entenderse con ellos), el boxeador mexicano Canelo Álvarez y otros deportistas, una pléyade de chefs, Sopitas (“un tipo muy afortunado!”), las secretarías y otras instituciones de gobierno, algunos presidentes, economistas, asesores, secretarios y gobernadores. Figuran Joan Sebastian y Alejandro Fernández (y su vena artística, su vocación de farándula), la gente de Televisa (desde el joven espadachín Loret de Mola, la señorona del espectáculo informativo, Adela Micha, hasta el padre de todas las calamidades: Emilio Azcárraga), e integrantes de diferentes partidos (los que favorecieron la recientes reformas). Denise Maerker tiene su espacio ahí, y las voces críticas de México: Javier Alatorre y José Cárdenas, y mira, eso es ser incluyente: Andrés Manuel López Obrador (Dios salve a este presidente que a todos escucha). Muy cerca, el orgullosamente mexicano, luminaria nacional, Manlio F. Beltrones, amor de sus amores, ¿o lo será Sofía Castro, su esposa? (que luce cosmopolita en su perfil, tan juvenil y sensible: “Just an Ordinary Girl”).

Un variopinto, vaya, que me parece una camisa mal planchada del presidente, que ¿habla de sí mismo, de la intención de parecer popular, humano, incluyente? ¿Quién maneja sus cuentas, él en sus ratos de ocio, su secretario más joven? Lo que sea, es la imagen que proyecta, que pretende, y la imagen que el colectivo que menos cuestiona se queda de él. Vaya aglutinado tan grosero, el tropel los que van en carros blindados, de los que dirigen los destinos de la nación, los de las sonrisas impecables.

martes, 24 de diciembre de 2013

Del mensaje navideño presidencial

Todo cambio profundo es resultado de creer en lo que hacemos; de confiar en lo que somos y, sobre todo, en lo que podemos ser.
Las reformas transformadoras que logramos este 2013 son resultado de un trabajo en equipo que aprovechó, en todo momento, nuestra valiosa pluralidad.
En esta época de agradecer, compartir y celebrar en familia y con los amigos, también es momento de unirnos en propósitos comunes para que nuestro país continúe por la ruta de la transformación y la eficacia.
Como Presidente de la República, deseo que estas fiestas nos permitan renovar nuestro compromiso con la paz, la justicia, la prosperidad, el respeto y orgullo de nuestra casa común, ésta, que es México.
Deseo mucho éxito y felicidad a todas las familias mexicanas, con la certeza de que, a través de los cambios y transformaciones que se han logrado, 2014 será de mayor prosperidad y desarrollo en beneficio de todos los mexicanos.
¡Muchas felicidades!

Escrito por Enrique Peña Nieto
Presidente de los Estados Unidos Mexicanos
(página de la Presidencia de la República: http://www.presidencia.gob.mx/felices-fiestas-mexico)

En el mensaje navideño del señor presidente de los Estados Unidos Mexicanos, hay un tono pausado que lo da el uso de los puntos y aparte, como si se tratara de un discurso. Escucho-leo al político. Cosa mínima, utiliza únicamente un punto y coma (en el primer párrafo), y lo utiliza inapropiadamente (sabemos de sus problemas de lectura). Se trata de un texto tan concreto que parece que no tiene cuarteaduras, pero hay manera de entenderlo, por ejemplo con el uso de sus negritas:

Reformas transformadoras...
Ruta de la transformación y la eficacia...
Compromiso con la paz, la justicia y la prosperidad...
¡Muchas felicidades!

Y ya no es una felicitación navideña, sino un comercial más dentro de un texto que tenía el rostro de inofensivo. Parecería imposible separar su mensaje de la insistente metralla publicitaria, de las reformas que emprendió y su justificación basada en una supuesta prosperidad nacional.

El resto del texto es espuma de amabilidad decembrina, superación personal (“confiar en lo que somos y, sobre todo, en lo que podemos ser”) y nacionalismo barato: hombres, mujeres, niños, niñas, habrá que dar la vida, la perra vida, la hambrienta vida, por México, bien representado por el grupo en el poder.

Que sencillo es hablar de justicia, de prosperidad, de paz, cuando se tiene la vida arreglada, señor presidente, que sencillo es hablar desde la casa bien iluminada, desde la mesa plena de comida, desde la comodidad de un grupo arropado con el poder. ¿Felicidades, y muchas? Quite las arrugas de su traje, sacúdale el polvo de la miseria de millones de mexicanos, y diga ¡salud!, que los hospitales están llenos de desahuciados que no tienen más que un popular, dicen, seguro.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Hipocresía


Manlio Fabio Beltrones Rivera calificó de “hipócritas nacionalistas” a quienes defendieron a Petróleos Mexicanos (Pemex) y los hidrocarburos como propiedad de la nación, y definió a quienes avalaron la enmienda constitucional como “aquellos que sí estamos pensando que los cambios son obligados”.
En un fuerte discurso para responder a las críticas de la oposición e incluso al PAN, el diputado Beltrones Rivera aseguró que el mayor riesgo del país “es no hacer nada o seguir a aquellos que no proponen nada y se quedan paralizados por el tiempo y la derrota. Hoy avanzamos aquellos que quisimos construir. Y atrás se quedaron los que no tienen nada que ofrecer más que su amargura”.

Periódico La Jornada
Jueves 19 de diciembre de 2013, p. 3

Me llama la atención el discurso del señor diputado, el halo de limpieza, de irreprochabilidad que se construye. Ahora cualquier figura pública puede decir que Dios está con él. Primero lo recuerdo en un espot en Cinepolis, antes de que comenzara la película: parece que el señor recorre el mundo, México al menos, escudado con la chamarra y la buena reputación de la UNAN... Yo no comprendía que alguien hiciera un video de sí mismo, una caricatura, diciendo que se preocupa por el mundo, o no sé, la memoria me falla. Segundo, que elegante puede ser un diputado mexicano, con el nudo de su corbata impecable y su traje bien planchado... Qué digo planchado, inmaculado. Tercero: Que estúpida suena su palabrería, fina estampa de político, formado en las más altas esferas del linaje priísta.

Esa es la figura del político mexicano: incapaz de escuchar, en una línea de la que jamás se sale, y en un claro compromiso con las necesidades del país (las que el Grupo, llamémosle así al PRI y partidos hermanos, reconocen). ¿Qué clase de país miran los personajes del Grupo? (algunos de ellos, en la lista de los 10 más corruptos), ¿qué problemática nacional descubren con sus sueldos abultados, con sus bonos, con sus secretarios particulares?

Hablando de la nota del periódico La jornada... El jovial Manlio tacha de hipocresía nacionalista a la oposición de un proyecto privatizador, lo que ubica a un argumento válido en términos de sentimientos fingidos, como canción de los Cadetes de Linares, y se resguarda en el desarrollo de la nación. Hace pensar que la oposición tiene como consigna que no se den los cambios, aunque sistemáticamente se desoyeron las propuestas de la barra de la izquierda mexicana, amarilla en muchos sentidos, pálida, diría. El único cambio que se pretendía, en un resumen burdo, era el entender a los hidrocarburos como un bien que se debía abrir a la participación privada.

La parálisis de la que habla él señor diputado (lo escribo de manera ofensiva, o lo pretendo), es un estado en el que hay múltiples responsables. Y la pregunta debería ser, o debió haber sido: ¿Qué se podía hacer para hacer dinámica, productiva, la explotación petrolera? ¿Cómo se administró la riqueza petrolera por décadas, cómo se debería administrar? Y atropelladamente, en bruto, los señores bien trajeados, los de peinado sin defecto, planearon confundir las necesidades de una nación con la de unos cuantos.

El acto no fue limpio, y me parece insoportable la hipocresía, pero la de ellos, y la indecente cantidad de publicidad con la que llenan los espacios bien vistos, en un acto de venta de ideas, aunque éstas sean pobres, vacías y para un público acostumbrado a las telenovelas.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Reforma Energética



Cuando pienso en la Reforma Energética, pienso en un robo, en donde las tácticas fueron descaradas (hablando de ingeniería legislativa), pero en donde también se utilizó una bien afilada campaña publicitaria.

El espot comienza con una vista aérea de una plataforma petrolera que podría ser de Petróleos Mexicanos o cualquier otra empresa en otro lado del mundo; el mar, el espacio abierto, la tecnología en un logro mayúsculo. Después el discurso comienza, con la imagen de un niño con las manos peligrosamente llenas de algo negro que se sugiere petróleo (¿sin refinar?, y que no recomiendo para nuestros hijos: estar jugando con químicos): “El petróleo es nuestro”, dice la voz lapidaria en off, que no deja lugar a dudas. Se puede entender el sentido de pertenencia del petróleo, pues se trata del subsuelo, del territorio nacional, pero después el narrador continúa (con el niño despeinado como tomando el son con la mano, en un lugar común visual): “El sol es nuestro, el agua es nuestra, el viento es nuestro...”. El agua, lo entiendo también, pero el sol y el viento no tienen una razón que nos facilite la pertenencia: quizá es mejor decir: es te todos. Es probable que suene puntilloso, pero en esta facilidad que se toma la publicidad, hay una base de engaño: sería como decir que el universo pertenece a México. Pero, efectivamente, nos da un tono de poder, de pertenencia superior. Y los niños, claro, corriendo, nadando, abriendo los brazos como aviones, como aves... Liberados de sus padres, y felices, por supuesto. ¿Porqué se les permite a los niños, a los jóvenes, el cabello largo? ¿Qué significa el cabello largo? En secundaria traer el cabello largo es motivo de castigo, y en ningún trabajo “serio” es permitido. Es rebeldía. Pero en publicidad son muy socorridos los greñudos. Después, se aclara que “esas, son las fuentes de energía de México, y todas son nuestras”. Campos eólicos, campos verdes, amplios espacios plenos de celdas solares... Un país de primer mundo con un evidente aprovechamiento de los recursos energéticos. Y los niños insistentemente, claro, esas caritas alegres, inocentes, ese futuro de México corriendo en el campo, sin miedo a los secuestradores ni a las serpientes. “Por eso hoy, le decimos NO a la privatización, SI a la Reforma Energética. Con ella vamos a tener más energía a menor costo para impulsar el progreso de todos los mexicanos”. Hay que ir por partes. ¿Qué significa privatizar? Si es pasar una empresa, un bien o una actividad del sector público al sector privado, ¿no es precisamente lo que se está haciendo con la R. E.? Ganancias compartidas, contratos, explotación por extranjeros. ¿Cómo se explica ésto en términos fuera de la privatización? ¿Que nos quieren vender? “Reforma Energética, toda nuestra energía para mover a México”. Nos quieren vender la idea de que esa reforma cambiará la vida de los mexicanos, aunque esto se complementa con la publicidad por radio y televisión; empleos de calidad, energéticos más baratos, menores costos de electricidad. Pero tampoco explican la mecánica de estos beneficios: entre la R.E. y los supuestos beneficios además de décadas, hay un imaginario inexplicable. Lo lógico es: las ganancias que podría tener México, las compartir, en el mejor de los casos. Resulta ilógico.

El espot analizado en esta entrada, podría vender refrescos de cola, con ese mismo ambiente optimista, con esa misma ligereza de la libertad, con el mismo encanto de la belleza infantil, de la ternura, de la limpieza... A pesar de las manos sucias, de la prosaica dinámica en las votaciones en el senado y en la cámara de diputados... Entre amenazas, entre agresiones, entre frases como “ya se las metimos”.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Reforma Educativa



Se trata de un video del Gobierno de la República en donde habla una supuesta maestra (se incluye cuando dice: “nos van a evaluar para ser mejores”) acerca de la conveniencia de la Reforma Educativa. El ambiente en el que la ¿profesora? habla es limpio en exceso: sin papeles en el suelo, el aula bien iluminada, sillas y mesas ordenadas en un sentido tradicional (no para trabajar en equipos, por ejemplo); en el pizarrón un apunte de matemáticas, probablemente funciones (parece que las matemáticas son un referente escolar). En algunas tomas con acercamiento, en el pizarrón descansan unas escuadras de madera que en tomas abiertas desaparecen, en un claro descuido. Ella, la joven mujer-maestra, luce conservadora, utiliza lentes (¿símbolo de la intelectualidad? Quizá sólo tenga miopía, o vista cansa, por tanto leer), se mueve poco, parece optimista, segura de sí y del futuro refulgente que viene, como su dentadura. No me recuerda a ninguna de mis compañeras del trabajo. Es morena, y está peinada con una trenza muy mexicana. A un lado de ella se colocó una mochila que sugiere ser de algún alumno, pero en todo el salón no se observa otra.

Me parece que es una escenografía burda que quiere representar un lugar apacible, bien equipado y apropiado para el entendimiento de ¿las matemáticas? Desierto sin embargo. La mentira es el principio del espacio representado.

El discurso de la joven-supuesta-maestra se centra en su aceptación de la Reforma Educativa, especialmente en la evaluación, que ella entiende que resulta en “ser mejores”, por simple lógica. “Vamos a estar los que tenemos que estar”, ¿quiénes no tienen que estar, los que no pasen la evaluación, los que no piense como ella, como ellos? “Que se me reconozcan los méritos, que se valore mi trabajo”, ¿con una calificación, con un diploma, con vales de despensa?, en todo caso, como simple joven-supuesta-maestra no tendría que saberlo (eso es cosa de Gobierno de la República). “Así como nosotros vamos a ofrecer esa educación de calidad [¿por evaluarnos?], necesitamos también calidad para nosotros”, y cuando parece que va a hablar de salarios, se seguridad, de calidad de vida, de material de trabajo, o de infraestructura, o de cursos en universidades en México el extranjero, se corta la idea convenientemente. Ella quiere, madre Teresa, “un México en donde los niños sean felices, buenos seres humanos”, pero le falta agregar: en donde no sean secuestrados, violados, violentados, en donde tengan igualdad de oportunidades, en donde tengan servicios médicos de calidad, en donde sean bien alimentados... Pero parece que todo se centra en la evaluación de los maestros. Y finaliza: “en donde todos tengamos formación”, a secas, aunque podrían haber dicho: “formación estelar”, o algo más espectacular.

Que engañosa la propaganda oficial, que pobre de ideas... Para gente desinformada.