Se trata de un video del Gobierno de la
República en donde habla una supuesta maestra (se incluye cuando
dice: “nos van a evaluar para ser mejores”) acerca de la
conveniencia de la Reforma Educativa. El ambiente en el que la
¿profesora? habla es limpio en exceso: sin papeles en el suelo, el
aula bien iluminada, sillas y mesas ordenadas en un sentido
tradicional (no para trabajar en equipos, por ejemplo); en el
pizarrón un apunte de matemáticas, probablemente funciones (parece
que las matemáticas son un referente escolar). En algunas tomas con
acercamiento, en el pizarrón descansan unas escuadras de madera que
en tomas abiertas desaparecen, en un claro descuido. Ella, la joven
mujer-maestra, luce conservadora, utiliza lentes (¿símbolo de la
intelectualidad? Quizá sólo tenga miopía, o vista cansa, por tanto
leer), se mueve poco, parece optimista, segura de sí y del futuro
refulgente que viene, como su dentadura. No me recuerda a ninguna de
mis compañeras del trabajo. Es morena, y está peinada con una
trenza muy mexicana. A un lado de ella se colocó una mochila que
sugiere ser de algún alumno, pero en todo el salón no se observa
otra.
Me parece que es una escenografía
burda que quiere representar un lugar apacible, bien equipado y
apropiado para el entendimiento de ¿las matemáticas? Desierto sin
embargo. La mentira es el principio del espacio representado.
El discurso de la
joven-supuesta-maestra se centra en su aceptación de la Reforma
Educativa, especialmente en la evaluación, que ella entiende que
resulta en “ser mejores”, por simple lógica. “Vamos a estar
los que tenemos que estar”, ¿quiénes no tienen que estar, los que
no pasen la evaluación, los que no piense como ella, como ellos?
“Que se me reconozcan los méritos, que se valore mi trabajo”,
¿con una calificación, con un diploma, con vales de despensa?, en
todo caso, como simple joven-supuesta-maestra no tendría que saberlo
(eso es cosa de Gobierno de la República). “Así como nosotros
vamos a ofrecer esa educación de calidad [¿por evaluarnos?],
necesitamos también calidad para nosotros”, y cuando parece que va
a hablar de salarios, se seguridad, de calidad de vida, de material
de trabajo, o de infraestructura, o de cursos en universidades en
México el extranjero, se corta la idea convenientemente. Ella
quiere, madre Teresa, “un México en donde los niños sean felices,
buenos seres humanos”, pero le falta agregar: en donde no sean
secuestrados, violados, violentados, en donde tengan igualdad de
oportunidades, en donde tengan servicios médicos de calidad, en
donde sean bien alimentados... Pero parece que todo se centra en la
evaluación de los maestros. Y finaliza: “en donde todos tengamos
formación”, a secas, aunque podrían haber dicho: “formación
estelar”, o algo más espectacular.
Que engañosa la propaganda oficial,
que pobre de ideas... Para gente desinformada.
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