domingo, 8 de diciembre de 2013

Reforma Educativa



Se trata de un video del Gobierno de la República en donde habla una supuesta maestra (se incluye cuando dice: “nos van a evaluar para ser mejores”) acerca de la conveniencia de la Reforma Educativa. El ambiente en el que la ¿profesora? habla es limpio en exceso: sin papeles en el suelo, el aula bien iluminada, sillas y mesas ordenadas en un sentido tradicional (no para trabajar en equipos, por ejemplo); en el pizarrón un apunte de matemáticas, probablemente funciones (parece que las matemáticas son un referente escolar). En algunas tomas con acercamiento, en el pizarrón descansan unas escuadras de madera que en tomas abiertas desaparecen, en un claro descuido. Ella, la joven mujer-maestra, luce conservadora, utiliza lentes (¿símbolo de la intelectualidad? Quizá sólo tenga miopía, o vista cansa, por tanto leer), se mueve poco, parece optimista, segura de sí y del futuro refulgente que viene, como su dentadura. No me recuerda a ninguna de mis compañeras del trabajo. Es morena, y está peinada con una trenza muy mexicana. A un lado de ella se colocó una mochila que sugiere ser de algún alumno, pero en todo el salón no se observa otra.

Me parece que es una escenografía burda que quiere representar un lugar apacible, bien equipado y apropiado para el entendimiento de ¿las matemáticas? Desierto sin embargo. La mentira es el principio del espacio representado.

El discurso de la joven-supuesta-maestra se centra en su aceptación de la Reforma Educativa, especialmente en la evaluación, que ella entiende que resulta en “ser mejores”, por simple lógica. “Vamos a estar los que tenemos que estar”, ¿quiénes no tienen que estar, los que no pasen la evaluación, los que no piense como ella, como ellos? “Que se me reconozcan los méritos, que se valore mi trabajo”, ¿con una calificación, con un diploma, con vales de despensa?, en todo caso, como simple joven-supuesta-maestra no tendría que saberlo (eso es cosa de Gobierno de la República). “Así como nosotros vamos a ofrecer esa educación de calidad [¿por evaluarnos?], necesitamos también calidad para nosotros”, y cuando parece que va a hablar de salarios, se seguridad, de calidad de vida, de material de trabajo, o de infraestructura, o de cursos en universidades en México el extranjero, se corta la idea convenientemente. Ella quiere, madre Teresa, “un México en donde los niños sean felices, buenos seres humanos”, pero le falta agregar: en donde no sean secuestrados, violados, violentados, en donde tengan igualdad de oportunidades, en donde tengan servicios médicos de calidad, en donde sean bien alimentados... Pero parece que todo se centra en la evaluación de los maestros. Y finaliza: “en donde todos tengamos formación”, a secas, aunque podrían haber dicho: “formación estelar”, o algo más espectacular.

Que engañosa la propaganda oficial, que pobre de ideas... Para gente desinformada.

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