miércoles, 28 de mayo de 2014

Felices sueños




“Presidente de la República”, suena fuerte, poderoso; un título que en México es el fin de un largo camino, algunas veces de estudio (no todas, evidentemente), otras de apadrinamientos muy efectivos, pero invariablemente, del derrotero en un sistema político que es innegablemente corrupto.

Una pregunta aislada: ¿Qué tiene que hace un priista para ser el Señor Presidente?

Los poderes del Presidente de la República pueden ser muchos, pero aún así tiene sus limitantes. Ayer, en el abanderamiento de los seleccionados de fútbol, Enrique Peña Nieto dijo:

Llegar a Brasil no fue un camino fácil, pero ahora que ya están ahí es momento de escribir una nueva historia de lucha, pasión y triunfo. Representan a una nueva generación de jugadores que compiten con una mentalidad ganadora. El presidente de la República y todos los mexicanos confiamos en ustedes para que el próximo 13 de julio, que será el partido de la final de esta justa, traigan ese trofeo a nuestro país".

Un tipo optimista, o... ¿Qué estructura deportiva tendría que tener nuestro país para que eso sucediera, y cuántos años trabajar disciplinadamente con dicha estructura? No es mi intención abundar en la problemática deportiva, ni de lo herrumbrosa que es la Liga Mexicana, ni del proceso de calificación de la Selección, ni de los intereses de Televisa o Televisión Azteca... Sólo de esa gracia, de ese encanto o encantamiento para desenfocarnos de los problemas que realmente interesan el en país. El resumen del discurso del Presidente en los últimos días sería: Aquí no ha pasado nada, el país crece económicamente (y lo que falta, agárrense...), y ahora vamos por el campeonato del mudo.

Complejo, complejo hacerle entender a la gente que mientras juegan México vs. Camerún, o Brasil o el equipo que sea, el país se transforma en un sentido quizá trágico, quizá catastrófico. Pero qué importa para millones de mexicanos si somos capaces de empatar o de ganar, o de perder como siempre pero con honor... Que es como respetabilidad, aunque aquí nadie respete a nadie, aunque aquí se muera la gente por faltas de respeto mayúsculas.

Qué le hace, el Presidente de la República utilizará corbata verde y ese es un gesto solidario con no sé cuántos futbolistas, aunque es verdad, tiene tantos gestos de amabilidad con grandes consorcios en México, y los que vienen con la reforma energética.

La realidad es que vamos perdiendo, que gane quien gane, estamos siendo goleados, apabullados, que mordemos el polvo, ni siquiera el pasto.



Fuentes consultadas:


miércoles, 21 de mayo de 2014

Pesos y centavos




En fechas recientes, los magistrados del Tribunal Electoral de la Federación recibieron la noticia de que al finalizar su labor como funcionarios públicos, recibirían compensaciones de hasta por 730 millones de pesos. Entre todos ellos claro, pero no se toma en cuenta la cantidad de personas entre las que se distribuye esa gran cantidad... ¿Miles? No... siete magistrados.

Fuera de la forma en que se incluyó este beneficio en la reforma politico-electoral, sin consultar a nadie, como un mero madruguete del Partido Revolucionario Institucional, resulta chocante un beneficio tan cuantioso para unas pocas personas, cuando millones tienen pensiones mensuales de unos cuantos cientos de pesos.

A pesar de que los señores magistrados cobran sueldos millonarios (“ganan cuatro millones 206 mil pesos al año, de los cuales dos millones 601, 900 pesos corresponden a sueldos y salarios, 866 mil 353 pesos en prestaciones y 737 mil 718 por un bono de riesgo”), se les protege al final de sus funciones argumentando “la disposición legal que prohíbe a los ex integrantes de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) el desempeñar cualquier actividad relacionada con su profesión en un periodo de dos años”. Sin embargo, todos los magistrados tienen puestos en otras instituciones a los que podrían regresar de así desearlo. 

No es cuestión de trabajo, ellos también podrían laborar en una maquiladora sin problema, que lo que sobra en México es trabajo (...).

Al respecto, el magistrado Salvador Olimpo Nava se lamentó de la forma en que han actuado los medios de comunicación y los legisladores en torno a ese tema, el cual “se ha vulgarizado a pesos y centavos”.

“Se ha vulgarizado a pesos y centavos...” Dice Salvador Nava, y me lo repito una y otra vez “pesos y centavos”. Evidentemente, este señor no piensa en pesos y centavos, piensa en otros valores... No piensa que millones de mexicanos cobran menos de 10 pesos por hora (que es el salario mínimo). “Pesos y centavos”, que son tan necesarios no para un velero, ni siquiera para pasear en lancha en Chapultepec... Para el pasaje (10 pesos en Ensenada, la mitad en otras partes del país), para la leche del niño (140 pesos la lata), para la medicina que no dan en el ISSSTE (al rededor de 250 pesos la solución para nebulizar)... Un magistrado de esos, que sin ir tan lejos tan mal quedaron en las elecciones pasadas, ganan (trabajando un total de 3000 horas por año, si así fuera), más de 200 pesos la hora.

Más de 200 pesos la hora... Sin tomar en cuenta los bonos, que es el triple de lo que ganan... Pesos y centavos, señor Nava... ¿Quién piensa así en esas vulgaridades?

Fuentes consultadas: