“Presidente de la República”,
suena fuerte, poderoso; un título que en México es el fin de un
largo camino, algunas veces de estudio (no todas, evidentemente),
otras de apadrinamientos muy efectivos, pero invariablemente, del
derrotero en un sistema político que es innegablemente corrupto.
Una pregunta aislada: ¿Qué tiene que
hace un priista para ser el Señor Presidente?
Los poderes del Presidente de la
República pueden ser muchos, pero aún así tiene sus limitantes.
Ayer, en el abanderamiento de los seleccionados de fútbol, Enrique Peña Nieto dijo:
“Llegar a Brasil no fue un camino
fácil, pero ahora que ya están ahí es momento de escribir una
nueva historia de lucha, pasión y triunfo. Representan a una nueva
generación de jugadores que compiten con una mentalidad ganadora. El
presidente de la República y todos los mexicanos confiamos en
ustedes para que el próximo 13 de julio, que será el partido de la
final de esta justa, traigan ese trofeo a nuestro país".
Un tipo optimista, o... ¿Qué
estructura deportiva tendría que tener nuestro país para que eso
sucediera, y cuántos años trabajar disciplinadamente con dicha
estructura? No es mi intención abundar en la problemática
deportiva, ni de lo herrumbrosa que es la Liga Mexicana, ni del
proceso de calificación de la Selección, ni de los intereses de
Televisa o Televisión Azteca... Sólo de esa gracia, de ese encanto
o encantamiento para desenfocarnos de los problemas que realmente
interesan el en país. El resumen del discurso del Presidente en los
últimos días sería: Aquí no ha pasado nada, el país crece
económicamente (y lo que falta, agárrense...), y ahora vamos por el
campeonato del mudo.
Complejo, complejo hacerle entender a
la gente que mientras juegan México vs. Camerún, o Brasil o el
equipo que sea, el país se transforma en un sentido quizá trágico,
quizá catastrófico. Pero qué importa para millones de mexicanos si
somos capaces de empatar o de ganar, o de perder como siempre pero
con honor... Que es como respetabilidad, aunque aquí nadie respete a
nadie, aunque aquí se muera la gente por faltas de respeto
mayúsculas.
Qué le hace, el Presidente de la
República utilizará corbata verde y ese es un gesto solidario con
no sé cuántos futbolistas, aunque es verdad, tiene tantos gestos de
amabilidad con grandes consorcios en México, y los que vienen con la
reforma energética.
La realidad es que vamos perdiendo, que
gane quien gane, estamos siendo goleados, apabullados, que mordemos
el polvo, ni siquiera el pasto.
Fuentes consultadas:


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