jueves, 17 de julio de 2014

Spot de Reforma en materia de telecomunicaciones




No encontré el spot del Senado de la República que escuché por la mañana, hablando de las virtudes de la reforma en materia de telecomunicaciones. Encontré uno similar que se encuentra en la siguiente liga:


En él, se abre con la construcción de un mundo de cartón a partir de lo que parece ser el edificio del Senado de la República (que según una notica de CNN, costó 2,563 millones de pesos; de haber sabido que se haría tanta “maldad”, quiero decir mierda, en ese lugar...), con iconos arquitectónicos de la ciudad de México: el caballito de Enrique Carbajal, el ángel de la independencia... pero se mezclan con la Minerva en Guadalajara y de fondo el cerro de la silla, en Monterrey (¿las nubes son chiapanecas, el pasto yucateco?). Supongo que se pretende una diversidad geográfica, sin embargo, al continuar el video se abre la imagen hasta dejar un punto en el centro del país que coincide de nuevo con la Ciudad de México. Antes de eso muchas manitas se levantan como diciendo “yo, yo, yo”, o “presente, aquí estoy”, o pidiendo la palabra, o votando, mientras pasa un metrobús, también muy chilango.

La voz en off de la mujer en tanto esto pasa dice: “En en el 2013, el senado de la República trabajo intensamente para aprobar reformas constitucionales y leyes que benefician a los mexicanos, por ejemplo, la Reforma de Telecomunicaciones que permitirá a los mexicanos tener mejores servicios de internet, televisión y telefonía con tarifas más baratas...”. Luego, una voz varonil, de telenovela, dice: “Senado de la República, capacidad y trabajo para mejorar tu vida”.

Luego la realidad que quieren que veamos: una niña evidentemente feliz consultado la Internet,  una mamá también feliz con un tazón de palomitas a un lado, y otra chica feliz al teléfono (la alegría es la constante), y curiosamente sólo mujeres.








Lo interesante es que en ninguno de los spots del Senado se habla de la preponderancia de los medios de comunicación, ni de la concentración de mercados, ni de la concentración de medios masivos de comunicación, ni de la señal de las televisoras abiertas que pueda ser retransmitida por televisoras de paga, ni de los requisitos para las señales de radio comunitarias... Ni de la participación extranjera, ni de la regulación de noticias como propaganda...

Es decir, sólo nos dicen lo que consideran es importante para nosotros, lo demás es cosa de adultos. Y esa es la manera de excluirnos no sólo de la información, sino del debate, de las ideas y de los cambios. En términos prácticos, esa no es la democracia.

Lá máquina legislativa del PRI y del PAN va en la dirección que ellos saben, y lo mismo se aplica a la reforma en materia energética. Es novedosa su manera de legislar: en reuniones privadas se acuerdan los cambios, en el senado se simula una discusión, y se aprueban las reformas sin cambios. Es verdad, la izquierda no existe en tanto no sea mayoría, queda nulificada sin materia para la negociación política, que es otra forma de corrupción.

¿Nos quedamos con el optimismo de la propaganda del Senado?

viernes, 11 de julio de 2014

De huevos




Hace tiempo el precio del huevo subió a niveles nunca vistos, lo mismo pasó con el limón más recientemente. En ambos casos la causa fueron enfermedades, se dijo. El limón bajó de precio, los huevos no. ¿Las gallinas siguen enfermas? Quizá se cobre el esfuerzo de las aves al poner un blanquillo, quizá se les de una parte de las ventas por esa desagradable situación, al menos desde el momento en el SU producto se pone a la venta.

Como sea, a nosotros no nos avisaron nada. Una cartera de huevo vale casi todo un día de trabajo (en salarios mínimos), y parece lógico si atendemos al esfuerzo animal.

Este tema parece banal en el contexto de la transformación que está sufriendo el país, en términos de reformas a las leyes y de las consecuencias que esto traerá. Para muestra un botón: “el despojo de tierras privadas, sociales e incluso públicas en favor de las empresas extranjeras que llegarán al país a explotar el petróleo y la electricidad”. En favor de la Nación, todo se vale. ¿Así debe ser? ¿Y qué pasa con las tierras ejidales, con las áreas protegidas, con la tierra que ancestralmente habitan nuestras comunidades? Al parecer no será importante. Aclaran: a cambio, se les dará dinero.

En la lógica del poder, el dinero es lo que vale.

Más engañosa parece la maraña legal de la reforma a las leyes de telecomunicaciones. He escuchado decenas de veces sus virtudes (generalmente plantean las reformas que favorecen a los usuarios de la telefonía), pero en materia de preponderancia de las televisoras, no hay muchas esperanzas: seguiremos mirándonos en el espejo de la televisión, de manera simplona, sin ideas, sin materia gris.

Me apenan las comunidades indígenas y su dependencia del gobierno para las radios comunitarias. Más me apena el discurso de los legisladores, siempre tan perfumados, siempre tan mentirosos, siempre tan criminales. Que huevos de cabrones.

Me quedo con Tres tristes tigres, y un Cabrera Infante luminoso, como luciérnaga, en un cielo, en un futuro, oscuro oscuro.

Texto consultado: http://www.jornada.unam.mx/2014/07/11/politica/005n1pol

martes, 1 de julio de 2014

De fútbol



La Selección Nacional, lo más excelso de los mexicanos... en fútbol, perdió contra Holanda, y los aficionados lloraban en el estadio, en la plancha del Zócalo capitalino, seguramente muchos en lugares públicos y sus casas. Una pequeña tragedia nacional. ¿Por qué siempre ganan los güeros? No siempre ganan: Costa Rica ganó para siempre, no importa lo que pase en su siguiente partido, ellos pasaron a cuartos de final ganándole a los griegos, con su propia desgracia, con todo y sus filósofos y sus ruinas milenarias... El brillo de lo clásico contra la marabunta de Centroamérica, contra Mesoamérica, contra los desentiendes de esclavos, contra los señores del maíz.

Y sin embargo, que México pierda no me lleva ni al desconsuelo ni a la histeria. Cuando terminó el juego, los mexicanos no se burlaban más de nadie, no decían más “puto”. Era un poco patético. ¿Habría quien se pondría una gorra del tricolor, tomara su matraca y se aventara al vacío? Es dudoso, pero si como aquellos panistas perdieron el control de su pene con alguna brasileña guapa (ah, esas señales inequívocas de la naturaleza del mexicano).

Los que saben dicen que los colombianos están jugando muy bien, y trato de no enfocarme en su maltrecho andar entre el narco y los gobiernos de derecha, pero más que todo pienso en el Carnaval de Barranquilla y en Lucho Argain; yo miré bien a Chile y sus estudiantes enfrentando a los carabineros, mejor que a Brasil, incluso a Uruguay (y es una pena por Luis Suárez, que rabioso mordió a un italiano).

De Uruguay, José Mujica, ese hombre sencillo, dio la cara por Luis Suárez: "A Luis Suárez no le elegimos para filósofo"; después, el presidente dijo de los dirigentes de FIFA: “Viejos hijos de puta”. Nada tan fresco como unas palabrotas bien claras.

Los buenos modales de los europeos... Creo que es una exageración, recordando a Zidane dando un cabezazo a Materazzi, otro italiano; peor aún, el racismo en sus estadios.

Para pocos goles y buenas costumbres los japoneses, levantando su basura del estadio. ¿En serio lo hicieron? En serio, nunca se les miró enseñando la ropa interior con los colores de su bandera, como una reportera chilena, o prometiendo dos días de sexo continuo como Marlen Doll, si ganaba la misma selección. ¿Dos días de sexo continuo? Eso si es... resbaloso, lúbrico, de maratón, de fila para entrar al cine.

Si se trata de fut-nacionalismo: Luis Montes, futbolista mexicano, le cuestionó la nacionalidad a un comentarista de Televisa (Raoul Ortiz “el pollo”), por unos comentarios ¿estadísticos? de la Selección en los últimos mundiales. Entonces, ¿para ser mexicano hay que ser necio, vulgar y desmemoriado? Otra: la línea holandesa KLM retiró un tuit con una imagen que mostraba un tablero de aeropuerto de “salida” antecedido por una imagen de un charro bigotón (¿mariachi?, o... ¿podría ser un seleccionado de Costa de Marfil?), con lo que ratifico: aquí somos muy sentidos.

Y, rememorando al Presidente: Señor... no ganó la Selección, no se trajo ese trofeo a nuestro país. Pero eso ya lo sabía probablemente, sólo que había que ponerle “emoción” a la vida, ¿verdad? Una manera de disfrazar un poco la miseria, qué más da.