domingo, 7 de diciembre de 2014

Revolución




Se habla de revolución en México, pero es complejo definirla en los términos del poder, o en los términos de los apasionados. En todo caso, la revolución es deseable, y más que eso, necesaria. La revolución de nuestras ideas, de nuestras esperanzas, de la manera en la que entendemos la realidad. La permanencia es lo contrario, el sometimiento. Ya la definición de la estabilidad es difícil cuando estamos instalados en la comodidad de una época.

Comodidad: aburguesamiento, placer. Entonces, ¿a la revolución la motiva la incomodidad? Me cuesta trabajo entender las razones del pueblo como la búsqueda de la igualdad, del reparto equitativo de justicia y riqueza. ¿Existe la plena razón de la naturaleza de nuestra desdicha, de nuestra felicidad los viernes por la noche? Los miles de muertos, los miles de desaparecidos debieran ser suficientes; podemos ser pobres, pero cuando no alcanza para las ideas, estamos jodidos.

¿Quién habla de revolución? Los pobres de mi colonia no hablan de revolución, ni los más pobres de la nación. De la revolución se habla en las redes sociales, como si “sociales” fuera un gran reflejo de la sociedad. ¿De qué clase de revolución se habla? ¿Revolución obrera, campesina, de la revolución de las masas?, ¿de la clase media, de los intelectuales, de los bien informados? ¿Cuántos somos los bien informados?

Por primera vez Facebook, Twitter son elementos para la dispersión de la información. Los memes hacen su aparición ¿para bien de los pobres, de los desprotegidos, de los más abusados, reprimidos? O es una cuestión más simple: la concreción de la diferencia entre los que más tienen y los que no tienen tanto, que no es lo mismo que los que no tienen nada. Los que no tienen nada buscan a sus muertos. La guerrilla siempre ha estado ahí, en el Guerrero de todos los muertos. Los zapatistas nos acompañan desde hace décadas, ¿y nosotros los acompañamos?, ¿no era esa, la rebelión zapatista, una búsqueda de la revolución más incluyente, digamos?

Me gusta mirar a la gente en la calle, que pregunten por nuestros 43, pero más me gustaría una razón universal que al menos abarque a México. No hay trenes para llevar ideas, armas o sublevados. ¿Cuáles son nuestros medios, nuestros pies, con qué llegamos a todas las cabezas?

La televisión, tiene que leerse con claridad, es la voz fuerte y franca de muchos de nosotros. El lenguaje es ese: el romanticón, el esperanzador, el ingenuo, el de la ignorancia, el poco profundo que no puede transmitir las ideas complejas de una revolución total.

El lenguaje, entonces, no le pertenece a la totalidad, y la comunicación es una vía rota. ¿Es posible la transformación con esos rudimentos? ¿Todos tenemos acceso a la internet, a los libros, a la información?

El poder sigue presumiendo que estos gobiernos son resultado de una revolución. Para qué otra, entonces. O, ¿lograremos que el presidente renuncie, que llore, que de discursos alentadores, que haga pactos; que la gente que ostenta el poder lo abandone por carreras artísticas, que los que más tienen donen su dinero, que los que son pobres donen su sabiduría y su nostalgia por Los ricos también lloran? Hay tantas cosas por hacer en estos tiempos y en todos los tiempos, pero entiendo a la verdadera revolución como la que transforma todas las vidas, todos los saberes, aquella que es envolvente, aquella que tiene que ver con la educación para el bien común.

(Texto publicado en el suplemento Palabra)

jueves, 4 de diciembre de 2014

¿Superarlo?




“Ya, supéralo”, es una frase común en el mercado del lenguaje cotidiano, una manera de burlarnos de la importancia que le damos a ciertas cosas, de minimizar para olvidar.

En Peña Nieto sonó lapidario. No dijo “ya supéralo”, dijo “marca la historia de Guerrero y del país”, pero “superemos esta etapa” y “demos un paso hacia adelante”. En sus palabras está implícita la importancia del evento y el futuro como un espacio nacional donde impera el olvido. De eso se ha tratado nuestra historia: de la deformación de los hechos y de la desmemoria.

Su propuesta es la más vulgar, precisamente, pero también es la más conveniente para el poder. El olvido implica su permanencia, no su cuestionamiento, el olvido implica el silencio de quienes piden su renuncia, de quienes piden que aparezcan 43, y miles. El olvido es el silencio de millones de personas.

Nadie quiere gritos aquí, ahí, es decir.

Las palabras de Peña, del aún presidente (para no confundir), se dieron en el marco de un evento mil veces repetido en el accionar de los políticos: la inauguración de “algo”, carretera, edificio, puente... Qué más da. “Para que sea el desarrollo lo que nos permita propiciar paz y armonía entre la sociedad y eso depende de todas y de todos, de la sociedad y del gobierno”. Es extraño que hable de paz y armonía, como en un cuento infantil, con miles de muertos, con miles de los que no se sabe su paradero. ¿Guardar silencio, inaugurar un puente, dejar de salir a las calles, dejar que se vulneren nuestros derechos asegura la paz y la felicidad?

La sociedad es, entiendo, partícipe y corresponsable de lo que sucede, pero la sociedad es históricamente manipulada por los medios de comunicación, por la educación formal (y estrecha), al vaivén las necesidades de otros. Sin embargo, en este momento de repentino malestar, del instante de lucidez social, es cuando nos enfrentamos a la absurdo discurso de nuestros políticos: “superemos esta etapa”.

En todas las líneas de la sociedad se libra una batalla: con los medios de comunicación, en las calles, en los municipios que ven mermada su autonomía, en las universidades infiltradas por militares, en las marchas infiltradas por policías... En términos de legislación es probablemente la peor época de muchas décadas, y continúan. Es probablemente un atisbo de lo que se llama revolución (cuestionable, sin bases ideológicas, sin que la generalidad participe, sin que se involucren los más necesitados), pero ese mismo pequeñísimo rasgo de rebeldía habrá que defenderlo con los dientes, con las palabras, con los sueños de algunos, de los informados, de los que tienen Twitter o Facebook... Con los que apagan la televisión.

Va pues, por los politécnicos, por los universitarios, por los normalistas, por los que entienden un poco mejor estos temas que al fin, tienen que ver con la justicia y la libertad, como si se tratara de una historieta gringa, pero en uno de los países más violentos del mundo: México. Pero habría que pensar como podría ser este un movimiento que involucrara a todos, a los más desprotegidos, a los hermanos que no tienen un teléfono inteligente, ni un librero repleto de ideas.

El gobierno federal es “gran aliado” de los guerrerenses, afirmó Peña Nieto, imagínate eso.

(La foto es de la compa Rocío)

domingo, 16 de noviembre de 2014

La alegría de los domingos





A veces me cuesta pensar en el futuro. Generalmente pienso en lo inmediato, en lo que no pasa de un año. No creo que muera antes, no se trata de eso, en todo caso se trata de la dinámica de la vida en estos tiempos. ¿Cómo se complicó tanto la existencia?

Suelo pensar que escribir será cada vez más una práctica personal, algo para mi y acaso unos cuantos lectores. El “triunfo” parece ser seguir existiendo.

Hay dos mundos claramente definidos (otros más que se desdibujan en las mareas de la información): el del optimismo oficial, el que nos promete una mejor vida con trabajo y dedicación, aquel en donde “todo” se puede... Y aquel en donde se perpetúa la miseria, en donde la gente desaparece, en donde se siente el peso del poder; en este último mundo se heredan los roles, la educación incinera la libertad.

En esta dualidad me pregunto: ¿cuánto falta para que la cortina de la ignorancia caiga, y con ella la realidad que concebimos? Un día quizá no sean importantes los Premios, quizá un día no existan las editoriales, los periódicos dejen de circular. ¿El apagón de la Internet? Hablamos de la escasez de la comida y del agua, del cambio climático, de la violencia generalizada, de las guerras. ¿Para qué debemos educar a nuestros hijos? ¿Es funcional la escuela tradicional en estos tiempos? ¿Cuánto durará esta simulación, esta desinformación generalizada? Quizá una generación, quizá menos... Si es más, seguirá triunfando el optimismo oficial y la fragmentación de la realidad.

En este momento, todo se va resumiendo al placer del instante, de las letras, una tras otra; a lo que dura una canción, un orgasmo, una película sobre el fin del mundo o sobre la exploración de otros mundos.

¿La exploración espacial llegará a su fin? ¿Alcanzaremos planetas extrasolares? ¿Por qué es tan encantador mirar el paisaje desolado de un cometa errante?

Sí, queremos fingir que todo va bien para no sentir miedo, para no sentir dolor. Es mejor mirar paisajes en la televisión (que ya no existen), escuchar las bromas bobas, taparnos los ojos y los oídos a la crudeza. Quizá perdemos demasiado tiempo en cosas que no valen la pena.

Las selvas, los bosques, mucho animales y vegetales desaparecerán. Habrá quien quiera conservar el poder siempre, a costa de cualquier cosa; también eso es terrorífico. Guardo las imágenes de playas, de arrecifes, de espacios verdes como tesoros. Mi memoria no tiene un botón de borrar, pero temo que el olvido es gradual y constante.

Cuando leo: “Haz feliz a alguien. Destapa la felicidad”, me da risa, me da optimismo, me da asco y ganas de quemar un camión de Coca-Cola, para escándalo de mis amigos conservadores, que dirán: la violencia no se combate con violencia. Y si, pobre del camión, que sufrió de mi ira y de mi desencanto. Perdón, pero a la chingada con su mercadeo asistencialista.

Y ¿se hará más teatro, se escribirán novelas de los nuevos tiempos, se hará ficción del pasado, se escribirá música, se bailará trance, habrá charlas sobre la vida de las estrellas?

La gente llora y no nos damos cuenta; algunos gritan, lanzan rocas, otros escriben unas líneas, pero las respuestas parecen vagas. Los perros y las personas mueren baleados, y ¿qué vendo para sobrevivir la semana? Nos protegemos de las bacterias, pero nuestras defensas mentales quedaron destruidas hace tiempo.

miércoles, 29 de octubre de 2014

El lenguaje de siempre (pensar con una pistola en la mano)



El silencio de las autoridades se va diluyendo, después de las primera semanas de presión social por la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. La situación era tan delicada y tan vigilada por algunos medios y grupos sociales, que cualquier movimiento o declaración fuera de lugar era un seguro escándalo. Era una conjugación compleja: el movimiento de los estudiantes del IPN y el caso de los militares en el Estado de México en donde murieron 21 jóvenes, incluso el asesinato de la tuitera en Tamaulipas y el estudiante muerto durante el Festival Cervantino. Un caldo nutritivo para la rebelión, para el despertar social, para el fin de la pasividad de la gente.

Sin embargo, la posición gubernamental se va fortaleciendo, la cargada se ha visto venir desde el mismo PRI, que arremete en río revuelto contra Andrés Manuel López Obrador, y desde la óptica siempre conservadora, y entonces cómplice, del presidente Enrique Peña Nieto: “Alcanzar el país que anhelamos, que soñamos, el que venimos moldeando y armando entre todos, depende de una gran sinergia, de un esfuerzo compartido entre gobiernos y sociedad, porque aquí importa el quehacer de cada mexicano”.

Suena lindo, pero la realidad dista mucho del discurso conciliador, la realidad son miles de desaparecidos en un medio, señor presidente, en donde no se privilegia el respeto ni la igualdad, ni la diversidad, ni la legalidad. Esas palabras en el contexto de un gobierno que se ha preocupado por privilegiar al capital privado, en donde prevalece la impunidad, suena a basura, señor presidente. Mejor quedarse callado, pero eso es algo que no puede hacer el poder en ACCIÓN. “Aplicar la ley sin distinciones”, dice el señor presidente, cuando históricamente se han pisoteado los derechos de los más desprotegidos, de los que menos tienen.

Por supuesto, el nuevo gobernador, Rogelio Ortega Martínez, ya hizo el primer llamado en este esquema del poder en México: “encauzar las manifestaciones y hacerlas dentro del contexto de la ley”. Que pobre y que familiar me resulta esto, como el preludio de la represión misma. Sin embargo, agrega el gobernador interino: “si es exponer mi vida, eso es lo de menos”, y que valiente suena el hombre... y amigable y solidario (¿con quién?):” a las madrecitas y padres de familia les quiero pedir que confíen en mí, que yo caminaré con ellos. Le pedí al presidente (Enrique) Peña Nieto caminar en este objetivo pensando en el escenario deseable, pensar en que están vivos y que podamos recuperarlos”.

Yo que las madrecitas me andaba con cuidado, pues un político en estos tiempos no es de fiar. Mira que ni al padre Solalinde le perdonaron la franqueza, ojalá no se traguen esa basura tan masticada del lenguaje gubernamental.

Notas consultadas:

domingo, 26 de octubre de 2014

43




Creo que nunca le he deseado la muerte a alguien, no en serio, y no recuerdo haberlo hecho en broma. Ya la muerte de algunos animales me parece escandalosa, pero la muerte de la gente en ciertas circunstancias me parece un tema de dimensiones monstruosas.

Sigo consternado, pero no quiero olvidar, no quiero acostumbrarme, no quiero asimilar la desaparición de 43 estudiantes. No quiero dejar de sentir vergüenza, no quiero reírme de cosas vacías, estúpidas. Pero si, me gana la risa, aunque la risa sea agria, sea de burla, de... Tampoco quiero decir palabras desaconsejadas en estos medios, medias palabras, palabrotas que describan mejor a las autoridades, al poder, a las instituciones.

Sigo sin entender. Las palabras a la medida: injusticia, crueldad, necedad, maldad, estrechez, corrupción, poder, ignorancia... Sigo sin conciliar las ideas, la razón con la realidad.

43 de nuestros alumnos, de nuestros maestros, de nuestros hermanos, de nuestros hijos, de nuestros padres, de nuestros compañeros... 43 de nosotros mismos no aparecen. Aparecen otros, también sin rostro, también calcinados, también mutilados, humillados hasta la pudrición de sus cuerpos; pero de 43 sólo rumores, lamentos, dolores que me dan porque puedo imaginar lo que vivieron hasta cerrar sus ojos. 43 que seguramente no entendieron lo que estaba sucediendo, que amagaron con pensarse en sueños, en esos malos sueños, pesadillas. 43 que no despertaron en sus camas, que no llegaron a casa, que no gritarán ni escribirán cartas, que no estarán frente a grupo.

En México la gente se muere de pensar. En México la gente se muere de leer, de salir a la calle, de sentarse a mirar el horizonte incendiado. En México balbucea la razón mientras vociferan las balas, candentes, cegadoras. En México a los estudiantes, amigos, almas en pena, los rocían con diesel y los queman. En México reina la paz de los desaparecidos.

43 somos un chingo.

Haciendo cuentas, nos faltan miles más 43. También nos faltan huevos, nos falta aquello que llaman dignidad, y nos sobra alegría obscena. Nos sobra necedad, nos sobra fiesta y nos falta un rencor transformador, y 43 también. Nos sobran canales de televisión, nos sobran ricos, nos sobran diputados y senadores, nos sobran palabras vacías. Pero nos falta abrir más los ojos, y encontrar a aquellos que de tan abiertos que los tenían, se han llenado de tierra, o de gusanos, o de flores, o de oscuridades que no se pueden medir.

Nos faltan 43, y no está bien olvidarlos. Regresemos sobre nuestros pasos y encontrémoslos, y encontrémonos al mismo tiempo.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Que no se nos olvide



Aún me puede sorprender la violencia en México: “Policías disparan a normalistas en Iguala”. Históricamente los estudiantes han dado la cara y la sangre por las causas perdidas, pero en este caso no se trataba de una revuelta estudiantil: con claridad sólo se trató de una cotidiana toma de autobuses y una agresión desmedida de policías municipales y federales. “Al parecer alguien los contrató para que vinieran a hacer desmadres”, dijo el alcalde de Iguala, con ese lenguaje tan colorido de los políticos con aire de pueblo y entrañas de diputado o senador.

(Aterrador desde cualquier óptica son los más de 40 desaparecidos, que se exigen vivos, como si no supiéramos lo que usualmente sucede en este país).

En la Ciudad de México, la multitudinaria marcha de los burros nada tontos del Instituto Politécnico Nacional, con demandas muy precisas en lo que respecta a su educación. Mínimo me parece decente, apropiado para quien se hace responsable de su aprendizaje, en otra de esas muestras sorprendentes de que en el colectivo del pueblo hay espacios humanos en donde existe noción de la basura que se nos da a comer cada día. "Hemos detectado la presencia de estudiantes que no son del Politécnico... una mezcla extraña de gente... un movimiento político", dijo Yoloxóchitl Bustamante, directora general del IPN, con tonos de intransigencia policial y dentros de secretaria de gobernación.

(Debo añadir el encanto de mirar a la UNAM y el Politécnico, y la UAM, en un entendimiento lejos de las canchas).

Por esos rumbos de Zacatenco y el Casco de Santo Tomás, se nos fue Raúl Álvarez Garín, politécnico emblemático del movimiento estudiantil del 68, luchador social, militante de la izquierda mexicana más decente. Álvarez Garín, inconforme como los que miran con claridad y a distancia, participó en movimientos estudiantiles, magisteriales, campesinos y obreros. Ya no hay muchos así. “Sin él no habría La noche de Tlatelolco. Sin él no habría ese líder valiente y justiciero, capaz de permanecer meses, semanas y días en huelga de hambre (...), sin él jamás se habría dado el juicio que lo hizo llevar a Luis Echeverría al banquillo de los acusados”, escribió Elena Poniatowska, con aliento amoroso lucidez magnífica, por encima de la nata putrefacta de la dictadura mexicana.

(Ayer, el secretario de gobernación, Osorio Chong, sorprendió a propios y extraños dialogando con los estudiantes fuera de su búnker. No se esperaba menos ante la delicada, la fina capa de estabilidad en un país que se tambalea. Más interesante es entender que en un gobierno no gobiernan imbéciles necesariamente, sino una tropa bien malintencionada, con objetivos nítidos y por tanto, temible).

Pero aquí que lejos estamos, que distantes se escuchan los gritos, los lamentos, los recuerdos. Tomamos el microbús y vamos mirando por la ventana las calles olvidadas de las Lomitas o las calles bien peinadas del centro, y nos abrigamos con la falsa certeza de la seguridad. Parece que olvidamos, pero la gran mayoría de nuestros vecinos no puede hacerlo por la simple razón de que no lo sabe, nunca tuvo algo para recordar.


Fuentes:

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Las cosas que no puede hacer un maestro (a) en estos tiempos



No le puedes dar una palmada en la espalda a un alumno (a) (podría parecer una agresión, o un acercamiento sexual).

No le puedes prestar un libro (podría no ser el libro adecuado, de acuerdo a los criterios de los padres).

No puedes dialogar ampliamente con ellos (as) (no es claro cuál es el límite de lo que pueden contarte, de lo que debes saber de él o ella, como humano).

No puedes convivir con ellos (as) a la hora del receso (se puede interpretar mal).

No puedes integrarlos (as) a tus redes sociales, ni en términos del trabajo escolar (es peligroso en todos los sentidos; el espacio abierto es deseable, como una cancha de fútbol).

No puedes molestarte o indignarte sin aparentar que “no pasa nada” (eso es una agresión que puede llevarte al Ministerio Público).

No puedes cambiar su nombre, diciéndoles “compadre” o “chato”, o “estrella” (igual y es bullyng).

No puedes platicar de tu vida (¿adoctrinamiento? ¿fuera del ámbito de tu plan de clase?).

No puedes sacarte una fotografía con ellos (¿qué se puede pensar de un profesor con esas confianzas?).

No puedes ser sólo un maestro (a) humano, con alumnos (as) humanos, en una interacción compleja que difícilmente se puede explicar sólo con términos jurídicos o sicológicos o sociológicos...

Y cuidado, papás... Un día la intimidad de su casa, como lo era la vida dentro del aula, puede ser fiscalizada hasta el hastío y la destrucción de la razón misma, del objetivo del trabajo en la escuela como una actividad profesional, pero también de amor.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Notas de un affair presidencial: Peña Nieto y Andrea Legarreta




Me parece más sensato, más honesto... De la noche a la mañana, el Señor Presidente se ha conectado con SUS medios, con sus espacios. ¿De dónde es el Señor Presidente sino de programas como Hoy? Ahí se le entiende, se le valora como a uno propio; su comedia presidencial ahí es bien valorada, sus alcances son magníficos, su audiencia es la adecuada.

Quizá lo desagradable es que en ese show, en esa maquinaria mediática, en ese mundo de fantasía de lo bien logrado, no quepa espacio para la cordura, para la autocrítica, para todas las voces.

¿No tenemos voz los mexicanos? Ahora mismo carraspeo, trato de poner atención a lo que sale de mi boca, de mis manos, preguntándome en dónde está mi opinión, a quién llega, quién la entiende. Bueno, es un país de suavidad en las palabras... O bien, de emociones fuertes: aquí se escuchan con más claridad las puñaladas, por supuesto las balas, aunque sean de goma.

“Eso suena muy bien, es muy motivante de verdad, emociona escucharlo”, dijo Andrea Legarreta, en un éxtasis orgásmico. Y quise emocionarme como ella, pero, ¿qué le causaba tanto regocijo? Quizá me perdí en la complejidad de su conversación.

Por lo demás, la “charla” me pareció bastante organizada, sobria, siguiendo un guión bien cuidado, como un comercial de... televisión. Aunque no pude dejar de preguntarme, ya en un simple arranque vulgar, como el ambiente mismo: sabiendo de los gustos de Peña Nieto por las chicas de la farándula, ¿Andrea se arreglaría especialmente para él?


El video en:
https://www.youtube.com/watch?v=uQc15CJC6MM

jueves, 17 de julio de 2014

Spot de Reforma en materia de telecomunicaciones




No encontré el spot del Senado de la República que escuché por la mañana, hablando de las virtudes de la reforma en materia de telecomunicaciones. Encontré uno similar que se encuentra en la siguiente liga:


En él, se abre con la construcción de un mundo de cartón a partir de lo que parece ser el edificio del Senado de la República (que según una notica de CNN, costó 2,563 millones de pesos; de haber sabido que se haría tanta “maldad”, quiero decir mierda, en ese lugar...), con iconos arquitectónicos de la ciudad de México: el caballito de Enrique Carbajal, el ángel de la independencia... pero se mezclan con la Minerva en Guadalajara y de fondo el cerro de la silla, en Monterrey (¿las nubes son chiapanecas, el pasto yucateco?). Supongo que se pretende una diversidad geográfica, sin embargo, al continuar el video se abre la imagen hasta dejar un punto en el centro del país que coincide de nuevo con la Ciudad de México. Antes de eso muchas manitas se levantan como diciendo “yo, yo, yo”, o “presente, aquí estoy”, o pidiendo la palabra, o votando, mientras pasa un metrobús, también muy chilango.

La voz en off de la mujer en tanto esto pasa dice: “En en el 2013, el senado de la República trabajo intensamente para aprobar reformas constitucionales y leyes que benefician a los mexicanos, por ejemplo, la Reforma de Telecomunicaciones que permitirá a los mexicanos tener mejores servicios de internet, televisión y telefonía con tarifas más baratas...”. Luego, una voz varonil, de telenovela, dice: “Senado de la República, capacidad y trabajo para mejorar tu vida”.

Luego la realidad que quieren que veamos: una niña evidentemente feliz consultado la Internet,  una mamá también feliz con un tazón de palomitas a un lado, y otra chica feliz al teléfono (la alegría es la constante), y curiosamente sólo mujeres.








Lo interesante es que en ninguno de los spots del Senado se habla de la preponderancia de los medios de comunicación, ni de la concentración de mercados, ni de la concentración de medios masivos de comunicación, ni de la señal de las televisoras abiertas que pueda ser retransmitida por televisoras de paga, ni de los requisitos para las señales de radio comunitarias... Ni de la participación extranjera, ni de la regulación de noticias como propaganda...

Es decir, sólo nos dicen lo que consideran es importante para nosotros, lo demás es cosa de adultos. Y esa es la manera de excluirnos no sólo de la información, sino del debate, de las ideas y de los cambios. En términos prácticos, esa no es la democracia.

Lá máquina legislativa del PRI y del PAN va en la dirección que ellos saben, y lo mismo se aplica a la reforma en materia energética. Es novedosa su manera de legislar: en reuniones privadas se acuerdan los cambios, en el senado se simula una discusión, y se aprueban las reformas sin cambios. Es verdad, la izquierda no existe en tanto no sea mayoría, queda nulificada sin materia para la negociación política, que es otra forma de corrupción.

¿Nos quedamos con el optimismo de la propaganda del Senado?

viernes, 11 de julio de 2014

De huevos




Hace tiempo el precio del huevo subió a niveles nunca vistos, lo mismo pasó con el limón más recientemente. En ambos casos la causa fueron enfermedades, se dijo. El limón bajó de precio, los huevos no. ¿Las gallinas siguen enfermas? Quizá se cobre el esfuerzo de las aves al poner un blanquillo, quizá se les de una parte de las ventas por esa desagradable situación, al menos desde el momento en el SU producto se pone a la venta.

Como sea, a nosotros no nos avisaron nada. Una cartera de huevo vale casi todo un día de trabajo (en salarios mínimos), y parece lógico si atendemos al esfuerzo animal.

Este tema parece banal en el contexto de la transformación que está sufriendo el país, en términos de reformas a las leyes y de las consecuencias que esto traerá. Para muestra un botón: “el despojo de tierras privadas, sociales e incluso públicas en favor de las empresas extranjeras que llegarán al país a explotar el petróleo y la electricidad”. En favor de la Nación, todo se vale. ¿Así debe ser? ¿Y qué pasa con las tierras ejidales, con las áreas protegidas, con la tierra que ancestralmente habitan nuestras comunidades? Al parecer no será importante. Aclaran: a cambio, se les dará dinero.

En la lógica del poder, el dinero es lo que vale.

Más engañosa parece la maraña legal de la reforma a las leyes de telecomunicaciones. He escuchado decenas de veces sus virtudes (generalmente plantean las reformas que favorecen a los usuarios de la telefonía), pero en materia de preponderancia de las televisoras, no hay muchas esperanzas: seguiremos mirándonos en el espejo de la televisión, de manera simplona, sin ideas, sin materia gris.

Me apenan las comunidades indígenas y su dependencia del gobierno para las radios comunitarias. Más me apena el discurso de los legisladores, siempre tan perfumados, siempre tan mentirosos, siempre tan criminales. Que huevos de cabrones.

Me quedo con Tres tristes tigres, y un Cabrera Infante luminoso, como luciérnaga, en un cielo, en un futuro, oscuro oscuro.

Texto consultado: http://www.jornada.unam.mx/2014/07/11/politica/005n1pol

martes, 1 de julio de 2014

De fútbol



La Selección Nacional, lo más excelso de los mexicanos... en fútbol, perdió contra Holanda, y los aficionados lloraban en el estadio, en la plancha del Zócalo capitalino, seguramente muchos en lugares públicos y sus casas. Una pequeña tragedia nacional. ¿Por qué siempre ganan los güeros? No siempre ganan: Costa Rica ganó para siempre, no importa lo que pase en su siguiente partido, ellos pasaron a cuartos de final ganándole a los griegos, con su propia desgracia, con todo y sus filósofos y sus ruinas milenarias... El brillo de lo clásico contra la marabunta de Centroamérica, contra Mesoamérica, contra los desentiendes de esclavos, contra los señores del maíz.

Y sin embargo, que México pierda no me lleva ni al desconsuelo ni a la histeria. Cuando terminó el juego, los mexicanos no se burlaban más de nadie, no decían más “puto”. Era un poco patético. ¿Habría quien se pondría una gorra del tricolor, tomara su matraca y se aventara al vacío? Es dudoso, pero si como aquellos panistas perdieron el control de su pene con alguna brasileña guapa (ah, esas señales inequívocas de la naturaleza del mexicano).

Los que saben dicen que los colombianos están jugando muy bien, y trato de no enfocarme en su maltrecho andar entre el narco y los gobiernos de derecha, pero más que todo pienso en el Carnaval de Barranquilla y en Lucho Argain; yo miré bien a Chile y sus estudiantes enfrentando a los carabineros, mejor que a Brasil, incluso a Uruguay (y es una pena por Luis Suárez, que rabioso mordió a un italiano).

De Uruguay, José Mujica, ese hombre sencillo, dio la cara por Luis Suárez: "A Luis Suárez no le elegimos para filósofo"; después, el presidente dijo de los dirigentes de FIFA: “Viejos hijos de puta”. Nada tan fresco como unas palabrotas bien claras.

Los buenos modales de los europeos... Creo que es una exageración, recordando a Zidane dando un cabezazo a Materazzi, otro italiano; peor aún, el racismo en sus estadios.

Para pocos goles y buenas costumbres los japoneses, levantando su basura del estadio. ¿En serio lo hicieron? En serio, nunca se les miró enseñando la ropa interior con los colores de su bandera, como una reportera chilena, o prometiendo dos días de sexo continuo como Marlen Doll, si ganaba la misma selección. ¿Dos días de sexo continuo? Eso si es... resbaloso, lúbrico, de maratón, de fila para entrar al cine.

Si se trata de fut-nacionalismo: Luis Montes, futbolista mexicano, le cuestionó la nacionalidad a un comentarista de Televisa (Raoul Ortiz “el pollo”), por unos comentarios ¿estadísticos? de la Selección en los últimos mundiales. Entonces, ¿para ser mexicano hay que ser necio, vulgar y desmemoriado? Otra: la línea holandesa KLM retiró un tuit con una imagen que mostraba un tablero de aeropuerto de “salida” antecedido por una imagen de un charro bigotón (¿mariachi?, o... ¿podría ser un seleccionado de Costa de Marfil?), con lo que ratifico: aquí somos muy sentidos.

Y, rememorando al Presidente: Señor... no ganó la Selección, no se trajo ese trofeo a nuestro país. Pero eso ya lo sabía probablemente, sólo que había que ponerle “emoción” a la vida, ¿verdad? Una manera de disfrazar un poco la miseria, qué más da.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Felices sueños




“Presidente de la República”, suena fuerte, poderoso; un título que en México es el fin de un largo camino, algunas veces de estudio (no todas, evidentemente), otras de apadrinamientos muy efectivos, pero invariablemente, del derrotero en un sistema político que es innegablemente corrupto.

Una pregunta aislada: ¿Qué tiene que hace un priista para ser el Señor Presidente?

Los poderes del Presidente de la República pueden ser muchos, pero aún así tiene sus limitantes. Ayer, en el abanderamiento de los seleccionados de fútbol, Enrique Peña Nieto dijo:

Llegar a Brasil no fue un camino fácil, pero ahora que ya están ahí es momento de escribir una nueva historia de lucha, pasión y triunfo. Representan a una nueva generación de jugadores que compiten con una mentalidad ganadora. El presidente de la República y todos los mexicanos confiamos en ustedes para que el próximo 13 de julio, que será el partido de la final de esta justa, traigan ese trofeo a nuestro país".

Un tipo optimista, o... ¿Qué estructura deportiva tendría que tener nuestro país para que eso sucediera, y cuántos años trabajar disciplinadamente con dicha estructura? No es mi intención abundar en la problemática deportiva, ni de lo herrumbrosa que es la Liga Mexicana, ni del proceso de calificación de la Selección, ni de los intereses de Televisa o Televisión Azteca... Sólo de esa gracia, de ese encanto o encantamiento para desenfocarnos de los problemas que realmente interesan el en país. El resumen del discurso del Presidente en los últimos días sería: Aquí no ha pasado nada, el país crece económicamente (y lo que falta, agárrense...), y ahora vamos por el campeonato del mudo.

Complejo, complejo hacerle entender a la gente que mientras juegan México vs. Camerún, o Brasil o el equipo que sea, el país se transforma en un sentido quizá trágico, quizá catastrófico. Pero qué importa para millones de mexicanos si somos capaces de empatar o de ganar, o de perder como siempre pero con honor... Que es como respetabilidad, aunque aquí nadie respete a nadie, aunque aquí se muera la gente por faltas de respeto mayúsculas.

Qué le hace, el Presidente de la República utilizará corbata verde y ese es un gesto solidario con no sé cuántos futbolistas, aunque es verdad, tiene tantos gestos de amabilidad con grandes consorcios en México, y los que vienen con la reforma energética.

La realidad es que vamos perdiendo, que gane quien gane, estamos siendo goleados, apabullados, que mordemos el polvo, ni siquiera el pasto.



Fuentes consultadas:


miércoles, 21 de mayo de 2014

Pesos y centavos




En fechas recientes, los magistrados del Tribunal Electoral de la Federación recibieron la noticia de que al finalizar su labor como funcionarios públicos, recibirían compensaciones de hasta por 730 millones de pesos. Entre todos ellos claro, pero no se toma en cuenta la cantidad de personas entre las que se distribuye esa gran cantidad... ¿Miles? No... siete magistrados.

Fuera de la forma en que se incluyó este beneficio en la reforma politico-electoral, sin consultar a nadie, como un mero madruguete del Partido Revolucionario Institucional, resulta chocante un beneficio tan cuantioso para unas pocas personas, cuando millones tienen pensiones mensuales de unos cuantos cientos de pesos.

A pesar de que los señores magistrados cobran sueldos millonarios (“ganan cuatro millones 206 mil pesos al año, de los cuales dos millones 601, 900 pesos corresponden a sueldos y salarios, 866 mil 353 pesos en prestaciones y 737 mil 718 por un bono de riesgo”), se les protege al final de sus funciones argumentando “la disposición legal que prohíbe a los ex integrantes de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) el desempeñar cualquier actividad relacionada con su profesión en un periodo de dos años”. Sin embargo, todos los magistrados tienen puestos en otras instituciones a los que podrían regresar de así desearlo. 

No es cuestión de trabajo, ellos también podrían laborar en una maquiladora sin problema, que lo que sobra en México es trabajo (...).

Al respecto, el magistrado Salvador Olimpo Nava se lamentó de la forma en que han actuado los medios de comunicación y los legisladores en torno a ese tema, el cual “se ha vulgarizado a pesos y centavos”.

“Se ha vulgarizado a pesos y centavos...” Dice Salvador Nava, y me lo repito una y otra vez “pesos y centavos”. Evidentemente, este señor no piensa en pesos y centavos, piensa en otros valores... No piensa que millones de mexicanos cobran menos de 10 pesos por hora (que es el salario mínimo). “Pesos y centavos”, que son tan necesarios no para un velero, ni siquiera para pasear en lancha en Chapultepec... Para el pasaje (10 pesos en Ensenada, la mitad en otras partes del país), para la leche del niño (140 pesos la lata), para la medicina que no dan en el ISSSTE (al rededor de 250 pesos la solución para nebulizar)... Un magistrado de esos, que sin ir tan lejos tan mal quedaron en las elecciones pasadas, ganan (trabajando un total de 3000 horas por año, si así fuera), más de 200 pesos la hora.

Más de 200 pesos la hora... Sin tomar en cuenta los bonos, que es el triple de lo que ganan... Pesos y centavos, señor Nava... ¿Quién piensa así en esas vulgaridades?

Fuentes consultadas:





sábado, 19 de abril de 2014

Ciudad Juárez

Sin muchas palabras. Como la describen en la publicidad de una revista:


Y como es en realidad (con sus puntos intermedios, claro):






Únicamente para equilibrar las cosas.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Los ricos también lloran




Según la revista Forbes, 10 mexicanos (hubiera querido leer 10%) acaparan la riqueza de 133 mil millones de dólares, lo que no es precisamente sorpresivo de acuerdo lo que miro a mi alrededor. Por supuesto, no deja de ser una cabronada...“el ingreso anual de 15.7 millones de hogares equivale a menos de dos terceras partes (57.2 por ciento) de la fortuna de los diez mexicanos más acaudalados”.

¿A quién le importa? Mañana nadie comentará la noticia, pocos habrán leído la nota; la gente se levantará para ir al trabajo, antes quizá se hagan un desayuno como lo entienden por costumbre (o burritos, o sándwich, o una fruta) y salgan a ganar 20 pesos por hora (que es lo que gana una conocida en su trabajo). Y así se va la vida, cuando otros tienen que administrar su fortuna, delegando responsabilidades, pensando en el mañana luminoso, al menos seguro, quizá prometedor. Qué más da, yo ayer fui por la despensa quincenal y compré 4 limones para un caldo.

No hay nada que replicar, la maquinaria es perfecta: favorece a unos cuantos y otros millones tenemos que resolver algunos detalles de la vida, como para ponerla interesante, como para decir que lo que menos nos interesa es la riqueza, que los ricos también lloran.

¿Por qué lloran los ricos?, ¿de amor, de dolor de muelas, de frustración, de la emoción de mirar una obra de arte, de agradecimiento a Dios nuestro Señor por los favores recibidos? No sé porqué lloran los ricos, pero han de llorar por algo, digo yo.

El presidente (Peña Nieto) dijo hoy que los mexicanos no pueden esperar por más tiempo para que se ejerzan los presupuestos aprobados por el Congreso para los distintos programas sociales y de infraestructura. Y entonces, ¿de eso se trata, ese es el problema? NO, se trata, por supuesto, de la justa repartición de la riqueza en México; ¿eso se logra con la reforma energética, con el seguro del desempleo a costa de las AFORES? El presidente se equivoca, los mexicanos podemos esperar más aún, y no porque yo lo diga, sino porque así sucederá, con sus costos, por supuesto: inseguridad, violencia, deterioro (aún más) de la calidad de vida...

La existencia de cada uno de nosotros se transforma cada día, poco a poco, a veces sin darnos cuenta. Sólo llega un momento en el que no podemos seguir pagando algo, en el que dejamos de hacer, en el que nuestra dieta cambia, en el que el antojo queda para otra ocasión.

Pero qué importa, somos felices que 10 de los nuestros tengan tanto, y son el orgullo de nuestro México, que del otro lado, se cae a pedazos.



Notas en:



domingo, 16 de marzo de 2014

El policía, nuestro padre




Hace unos días, mientras manejaba a casa, y a penas después de comer unos tacos, mi compañera y yo miramos como se instalaba un retén de policías ¿judiciales? En todo caso, bien armados y en camionetas sin torreta. Habríamos pasar por donde estaban y me dio curiosidad lo que dirían después de vernos: pareja satisfecha de tacos y con un bebé adormilado (nada más inofensivo). Claro, mal encarados nos iluminaron con una pequeña lámpara y buscaron entre nuestras fachas lo ofensivo, y nada encontraron, salvo... Con gesto autoritario uno de ellos le pidió a mi esposa que se abrochara el cinturón de seguridad.

¿Los policías tienen que ostentar la fuerza para ser respetados?

Me dio risa (que disimulé, si no soy estúpido), y por nada y damos vuelta a la calle para pasar de nuevo por el mismo sitio y OBSERVAR a esos hombres que dicen, nos protegen de los malos espíritus (en las denuncias que he hecho a lo largo de mi vida, nada se ha resuelto a pesar de tratarse de casos en los que se tenían pistas muy claras). Pero pensamos con claridad y no jugamos con fuego al pasar doble vez, porque, así es, parece dañino tener cualquier nexo con esa clase de personas: nuestros servidores públicos, en términos de seguridad.

Por supuesto, más de una vez me ha parado una patrulla, con razón o no, y he pagado prontamente mis multas o me he quejado con el juez cuando lo consideré necesario. Nada importante por supuesto (no traer casco, hacer un alto muy breve o incluso responder a una llamada de celular cuando no debería hacerlo), aunque, admito, faltas que no tendrían que ocurrir. Pero el punto es la actitud de los oficiales: imperiosos, mandones, déspotas, dominantes... Y cada que lo recuerdo me da un poco de risa, primero porque no me han golpeado o me han maltratado más allá de los regaños, y segundo porque considero esas actitudes como pueriles, inmaduras y hasta psicóticas.

Los policías me recuerdan a esos padres que se quitan el cinturón ante el primer atisbo de rebeldía, que no dialogan y que siempre creen tener la razón. Y es probable que la tengan, pero tienen además el impulso de regañar, de levantarse sobre del individuo, sobre el ciudadano, y demostrar el poder. ¿Eso esperamos de la seguridad?

Quizá la actitud sea lo de menos, pero si fuera poco, cualquier corporación policiaca es cuestionada por sus nexos con la delincuencia, por la corrupción y por la falta de respeto a los derechos humanos.

Una piedra más en el zapato, o más bien, una roca más sobre nosotros.

lunes, 3 de marzo de 2014

Lo que concierne y no a la Cámara de Diputados



Miro el spot de “Muerte de cuna”, de la Cámara de Diputados, y me pregunto de la razón del video, no de la razón obvia: un consejo para evitar la muerte de cuna, sino la razón detrás del consejo médico, en la imagen que se quiere dar. Busco datos en la internet que respalden esa publicación y no encuentro nada que dramáticamente haga necesaria esa intervención.

Según la página de la misma Cámara de Diputados, su función es:

Llevar a cabo estudios e investigaciones en dos vertientes: social y de opinión pública.

Integrar bases de datos con información en materia social y de opinión pública.

Difundir el trabajo que se lleva a cabo entre los Diputados, las comisiones legislativas y los órganos de gobierno de la Cámara de Diputados.

Establecer relación con instituciones académicas y organismos afines al CESOP, y promover la vinculación con ellos de las comisiones legislativas.

Luego, ¿consejos sobre cuidados maternos? Los bebés siguen vendiendo. Me parece que, como es común, se cae en el exceso publicitario para legitimar, para acercarse a una sociedad que no creé en nada o cree en todo, que desestima un trabajo que por décadas evidentemente no ha funcionado; un engaño, es decir, disfrazado de buenas intenciones y que desvía la atención de una mecánica legislativa que ha desnudado al país, que ha maquinado decisiones que socialmente no han tenido impacto revolucionario, transformador. ¿Quién se ha beneficiado con décadas de trabajo legislativo?

Claro, la caricatura de la mamá “bonita” es la razón más clara de la distancia de la Cámara de Diputados con el pueblo: las madres no suelen ser así, las caricaturizan para parecer dulces o sublimes, más madres en una concepción publicitaria, y las hay muchas, muchísimas, que no tienen ni ese aspecto de satisfacción de primer mundo, ni esa casa que se pretende: armónica, luminosa... Sino básica, entre la pobreza y la lucha del día a día.

Burdo, pero bien dirigido a las madres, que agradecen seguramente cualquier buen consejo por fuera de lugar que esté (dejémoslo, por ejemplo, a la Secretaría de Salud, con todas sus deficiencias, por cierto).

Ligas:

miércoles, 19 de febrero de 2014

¿Cómo salir de la pobreza?





Una pequeña lista de ayuda, actividades que muchos practican en la actualidad:

Repartidor de pizza, NO, vendedor de rebanadas de pizza (4 en un día, a 10 pesos cada rebanada).

Limpia autos.

Traga fuegos.

“Oscurecedores” de vidrios de autos, que también ponen gomas en las puertas y limpia parabrisas.

Fotógrafos de instantáneas.

Dibujantes de retratos deformados.

Escritores en granos de arroz.

Pintores con aerosol de paisajes cósmicos imposibles (jamás toman en cuenta la fuerza gravitacional).

Jardineros de ocasión.

Cantantes de música cristiana, norteña, rock.

Predicadores.

Quien renta telescopios por minutos.

Bailarines callejeros (desde jóvenes y Break Dance, hasta hombres maduros bailando música pseudo prehispánica vestidos con penachos). Bailarines y cantantes con equipo de sonido precario y pistas de música de todos los tiempos en español.

Vendedores ambulantes de:

Bancos de madera, quemadores para hacer pescado a la disca, cobijas, hollas de aluminio, pomadas curativas, suplementos alimenticios, productos para el hogar por catálogo, zapatos por catálogos, productos de belleza por catálogo, pericos que hablan (dicen), cojines, perros... Productos para la limpieza a granel, flores de aluminio, trapos para limpiar, dulces, periódicos, pelotitas luminosas, sombreros, joyería de fantasía pasada como plata, de plata, accesorios hechos a mano (pulseras, aretes y dijes de piedras no preciosas, alambre, tela y cuero),, ropa de Estados Unidos, sombreros... Periódicos, bebidas en los cruceros, flores con mucha insistencia cuando vas acompañado, cosas robadas... Comida: donas, plátanos con dulce, camotes, fruta, chuncunes (rollitos primavera), arroz chino, burritos, chicles, panques (quequitos), chocolates, banderillas de dulces con picante, de bombones con motivos amorosos...

Todo para sacar el gasto para la casa, para los camiones, para comprarse unos tacos, para llevar a la novia al parque e invitarla un helado, para rentar una película, para comprarse una camisa, un reloj que brille en la oscuridad (hecho en china), para apenas pagar una fracción de la electricidad, llenar un pequeño cilindro de gas, para pagar una consulta con los médicos de farmacias que cobran 30 pesos, para imaginar que no pasa nada, que la vida no es tan mala, para comprar unos bolillos y ponerles frijoles... NO para ahorrar para viajar, no para planear unas vacaciones en Cancún, no para compararse un iPad, no para ir al teatro o comprarse un libro, no para ir al dentista, no para hacer mejoras en la casa, no para pagar una casa propia, no para andar en carro, no para ir al restaurante de mariscos, ni para mandar a los niños a clases de natación, ni de karate... Quizá para darles para unos dulces que acaso tengan plomo, probablemente para comprar algunas latas de comida, para el papel higiénico, para el retazo con hueso para un caldo.

Para ellos, para los que tienen el poder, es inimaginable pensar en la pobreza; la miseria está lejos de ellos, el agua les llega todos los días, los pagos, las entradas de dinero, los bonos cuantiosos, los negocios oscuros y generosos, las herencias, los donativos, los sobornos... Generar dinero con dinero es más fácil, se da como algo natural. Para muchos, ganar 50 ó 100 pesos al día, es agotador, a veces imposible... Ganar el dinero para muchas personas es motivo de enfermedad, de envejecimiento prematuro, de muerte; otros viven de los que mueren.

Nadie piensa en ello.

sábado, 15 de febrero de 2014

El salvador




Es buena la imagen, es decir, dice escandalosamente un par de cosas sobre el presidente de México: fuerte, seguro, inmaculado, incluso ni altivo… Serio, quizá un poco preocupado (¿por lo que no sale bien, por lo que no se arregla como el nudo de su corbata, impecable?). No hay escándalo en la imagen, sobria, en el marco tradicional de Time. El escándalo está en el “SAVING MEXICO”. Fuera cual fuere el contenido del artículo, la portada de la revista ya es favorable para Enrique Peña Nieto. Bien merecido lo tendrá ese salvador de la miseria, ese hombre fuerte de los sueños de los mexicanos, ese generador de esperanza… Joder

¿Qué hay detrás de una publicación así? Quizá regocijo por las reformas que abren a México de par en par a la inversión extranjera, quizá un genuino entender de Michael Crowley, autor del reportaje, que sin embargo, es a todas luces pobre, lejano de la realidad nacional. 

¿Cómo salvas a un país? Es verdad, son necesarias reformas estructurales, cambios profundos, educación, revaloración de las prioridades. ¿Eso pasa en México? ¿Quién se beneficia con las reformas? Una avalancha de publicidad engañosa se hace cargo de decirnos que nosotros, los ciudadanos a pie, pero ante la clara mirada, los más ricos, los que más tienen, son intocables. Nadie habla de salarios, nadie habla de un reparto equitativo de la riqueza, nadie habla de terminar con los monopolios, no hay quien controle a las televisoras, no hay quién efectivamente revolucione la impartición de justicia. Hacer un compendio de la problemática social en México, por sus problemas, sería llenar páginas, pero una forma de resumirla en pocas palabras sería: violencia, pobreza e ignorancia. Para estos tres puñales en la espalda del país, hay respuestas gubernamentales, pero son limitadas, parciales y poco profundas. Una simple pregunta: ¿Qué genera, qué satisfactores da a una vida un salario mínimo de 500 pesos por semana? (y estoy redondeando), ¿qué mierda es esa? (me gana la indignación). Eso es dejar en el abandono a millones de mexicanos a los que no los salva ninguna reforma, ninguna portada en el Time… Mismos mexicanos que buscarán la forma de sacar la vida adelante, no importa cómo, y ahí mismo está la raíz de nuestras violencias.

Y entonces, en esa misma portada, se encuentra tono suave de violencia que sacude a algunos de nosotros, los inconformes, y la miramos, la volvemos a mirar, y la deformamos, o escribimos textos como este, intentando no guardar tantas palabras de las que hacen daño.