martes, 23 de agosto de 2016

El plagio de Peña Nieto






“En cualquier otra nación esto sería una bomba terrible”, dijo Víctor López Villafañe, uno de los autores plagiados para Aristegui Noticias, “pero en México con un sistema político tropical no pasa nada” (ojo, por favor, que utilizo las comillas). Así es de contundente, pero me lleva reflexionar sobre la facilidad con que llegan al plagio algunos estudiantes mexicanos.

Como maestro, he visto más de una tesis y, desde mi punto de vista, el copia y pega está muy difundido, sin que exista el rigor metodológico para poder llegar a una cita bien utilizada. En todos los casos, he creído mirar ignorancia y no mala fe, pero entiendo que no hay forma de exculpar a una multitud de plagiarios por el mero hecho de cometer errores sistemática y extendidamente.

Luego entonces, ¿por qué alarmarse tanto? Además, es un estudiante de licenciatura en derecho, que ante los ojos de los científicos, no da para mucho. Es simple, la deshonestidad es el pan de cada día, pero no debería ser de esa manera, y hay mucha gente empeñada en hacer bien su trabajo, y eso también me consta; hay gente con rigor metodológico, con pulcritud y rectitud científica, haciendo bien su trabajo. En otro nivel las publicaciones son arbitradas, y nada pasa sólo por estar bien maquillado. Ellos, los que hacen bien las cosas, los que hacen ciencias sociales y exactas, son los que generan conocimiento para todos, y es por ellos por quién resulta difícil pasar por alto el copiar sin citar las fuentes.

Pero un presidente de México no hace ciencia, ni genera nuevas ideas, ni siquiera propone métodos nuevos para solucionar viejos problemas (está bien visto); y si somos estrictos, él no es un criminal hablando exclusivamente de su desastrosa tesis (plagiada en parte), pero sí alguien sin escrúpulos y sin disciplina para hacer su trabajo correctamente, sin elementos para llegar a conclusiones profundas sobre cualquier tema. Eso sí es grave en el ámbito de la dirección de un país.

Es decir, no llegan los más destacados a los puestos de dirección gubernamental, sino los mejor posicionados en términos de características de menor valía: los apadrinados, los que tienen soltura y holgura económica, o los que están en los círculos del poder desde siempre. Eso también es grave.

Que el presidente haya plagiado grandes o pequeñas extensiones de su tesis no me sorprende, y tampoco me sorprende que continúe ahí, inamovible, porque lo sostienen miles o quizá millones de personas que hacen lo mismo, y a las que esos deslices de la ignorancia, o del abuso, les parecen cosas sin importancia. Aurelio Nuño, el secretario de educación, dijo al respecto: “me parece que es un señalamiento que no corresponde con la realidad ni realmente con algo trascendente o importante”.

¿Qué es importante entonces? Habrá quien se ocupe con cabeza pequeña, como el titular de la SEP, de los grandes temas de la existencia nacional, pero creo que hay quienes tienen y deben ocuparse de los temas sin importancia: de la miseria que se vive día a día, de las minucias de la ignorancia de nuestros gobernantes, de la pequeñez de los miles de muertos en México, de la insignificancia de los desaparecidos de todos los días.


Textos consultados y citados:








martes, 28 de junio de 2016

Peripecias de los maestros en México




Tengo veinte años dando clases en educación básica, casi quince en el Sistema, y cuando comencé me sentaba a la hora del recreo, receso le dicen aquí, a comer mirando a mis alumnos perseguir sueños y pelotas. Mis preocupaciones se centraban en la clase, en los temas que habría de presentar, y en su entendimiento.

Veinte años después la vida escolar es diferente. ¿Cuándo la docencia quedó desacreditada, desde qué visión gubernamental, desde que postura sindical? El maestro de hoy en su concepción no es el mismo de antes, y es simple, habrá que desterrar la imagen sentimentaloide del maestro, pero también habrá de entender su postura, su labor, con profesionalismo.

El maestro, efectivamente, tiene una posición que le exige de capacitación constante, de conocimientos en diversas áreas, de gusto por su profesión, de autocrítica, de superación constante; el maestro no se puede dar el lujo de estancarse en posiciones pedagógicas arcaicas, de dar por terminado el conocimiento.

Entonces, al maestro se le evalúa desde el año pasado, se le mide. Pero, ¿qué instrumentos de evaluación se aplican, quién los diseña, con qué criterios? Yo presenté ese examen y me pareció alejado de mi realidad como profesor. ¿Eso era lo importante para ellos? Me pregunté. ¿Qué profesores, en el aula cada día, fueron consultados en el diseño de los exámenes? La evaluación es un proceso complejo, eso lo sabemos los maestros, que se basa en muchos rasgos, muchos de ellos no evidentes a simple vista.

No reprobé el examen, si acaso fuera importante. Y no estoy en contra de la evaluación, estoy en contra de las formas, de la manera en que se utilizan (como medio de control), de sus contenidos y de los tiempos.

Pero me desvío acomodándome en el lugar de los que han analizado la profunda problemática de la Reforma Educativa, y que puntualmente la han debatido. Lo que pretendo es presentar el panorama desde el aula, desde la vida a pie del profesor. Y aquí van unos cambios:

Uno: Los recesos vacacionales están en extinción, la escuela de verano se perfila; ya en estos años tenemos recesos de 4 semanas. Y me parece escandaloso que nadie hablé de la necesidad de ese receso: el quehacer docente no sólo es agotador físicamente, lo es intelectual y emocionalmente. No es trivial, dar clases a 300 alumnos por día (algunos mucho más), resulta en enfermedades físicas, psíquicas y nerviosas, como lo establecen muchos estudios.

Dos: La presión social va en aumento: la imagen del maestro, vulnerada en los medios y desde las reformas, nos presenta de una manera que no favorece ni nuestro trabajo ni nuestra seguridad.

Tres: La Escuela se ubica en una evolución que resulta de manejos empresariales en la escuela misma, que no la dignifica, sino la transforma en una micro empresa con objetivos lejanos de la Escuela como motor del desarrollo de su comunidad.

Cuatro: La Reforma Educativa es de forma y de fondo una reforma laboral que modifica el patrón de ingreso y permanencia de los profesores (no necesariamente malo, bajo exámenes de oposición), pero que vulnera la seguridad social de los mismos.

Cinco: Las prioridades parecen obvias: ahorro de dinero. Los grupos se fusionan contra toda lógica pedagógica, el siguiente año escolar no habrá libros de texto nuevos, las licencias médicas se fragmentan para evitar la contratación de personal eventual…

Seis: La Escuela en sí es diferente, sus prioridades… El objetivo es abatir la reprobación en un medio que causa la degeneración del alumno. El comentario común es “vienen muy mal”. En mi experiencia, jamás había tenido tanto problema para la comprensión de ciertos conceptos básicos de ciencia con mis alumnos (desapareció  la materia Introducción a la física y a la química, por ejemplo). En esta mecánica entran directores, supervisores, jefes de enseñanza. Es evidente que la simulación priva, y la simulación es un rasgo difícil de medir, y que al mismo tiempo dificulta la cuantificación objetiva de nuestros logros en la enseñanza.

Siente: Las evaluaciones para conocer la medida en que los estudiantes logran el dominio de un conjunto de aprendizajes esenciales, siempre han parecido descanchadas, para otros mundos. Por si fuera poco, PLANEA, que sustituye a ENLACE, dejó de aplicarse por asistentes externos, y me pregunto de la confiabilidad de los resultados.

Ocho: La transformación de la realidad en nuestras escuelas es aterradora: nuestros alumnos no sólo presentan deficiencias en conocimientos básicos, o en la concepción errónea del mundo y sus fenómenos (físicos, químicos, sociales), sino en la postura, en su visión de sí mismos: en los últimos tres años he recibido más agresiones que en toda mi vida como docente.

Ser maestro ya no es como antes, yo no soy como antes, las exigencias ya no son las mismas, nuestro poder adquisitivo tampoco, ni nuestros logros laborales. El país tampoco es el mismo, pero el discurso oficial es exultante, es tercamente positivo: las Reformas son necesarias para que la educación de nuestros hijos mejore. 

¿Qué es lo que miran esas personas?

Los maestros en Oaxaca, rasposos, mal encarados, subversivos, son personas educadas; alcanzan a ver que algo no va bien, alcanzan a ver la trampa o la estupidez, alcanzan a ver que no son las maneras, que nadie nos consultó a tiempo. En cambio, en la cúpula se fortalece la necedad, la pobreza de visión, o mucho peor, la maldad.

miércoles, 22 de junio de 2016

Guerra de guerrillas visual (o la tarde del tlacuache)






En días pasados se viralizó la imagen en donde un individuo lanzaba de la cola a un tlacuache, en lo que parecía una protesta callejera, más precisamente, la de los maestros en Nochlixtlán (Oaxaca). En contexto, destacaban los helicópteros, las armas automáticas, las granadas de gas lacrimógeno de los federales. Vaya divergencia, era obvio pensar.

Sin embargo, la imagen no correspondía a dicha refriega, sino a una festividad en Yucatán en honor a San Bartolo.

Para los escrupulosos de la información, como me puedo considerar, es una burrada utilizar una imagen que no corresponde a lo que se le atribuye, y es evidente que en los medios circula esa información evidentemente descontextualizada, apócrifa o simplemente una falseada a medias. Sin embargo, los lectores, los navegantes en general, no son ni reporteros, ni estudiosos, ni investigadores (lo que no quita el derecho que todos tenemos a la información veraz), sólo simples internautas que se mofan, valoran, califican y se hacen de una idea de la realidad a partir de lo que observan.

No es trivial, pero tampoco toda la información que se maneja en la red es falsa o está trucada. No es trivial, pero en oposición, del lado gubernamental, también es sabido del uso de tecnologías para bloquear contenidos específicos, bots, o cuadrillas de personal que sofocan trending topics (tendencias o temas del momento) contrarios a los intereses de instituciones o personas. Es una lucha desigual, en términos económicos y tecnológicos, no necesariamente en el número de individuos.

El hecho es que existe una problemática compleja en Oaxaca, en México, en la educación, en el manejo de la información de los medios, en la distribución de la riqueza y de la información, en la manera de resolver los problemas, en el uso del poder… Y que eso se traduce en la realidad nacional que observamos y padecemos todos los días.

En respuesta a lo anterior, ¿todo se vale? Algunos queman camiones, cierran carreteras, lanzan petardos, cócteles molotov… Hay quienes toman el camino de las armas (ahí está el EZLN, probablemente la organización subversiva menos reprochada en México), otros se desnudan en plena calle, y unos más hacen memes con material variado, y lo publican. ¿En serio es tan malo? Y en cambio: ¿Se vale la desaparición de miles de personas, la muerte de muchos más? ¿Se vale la corrupción, la falta de equidad en la justicia?, ¿se vale la educación que tienen nuestros alumnos, el hambre de las comunidades en el sur o el norte del país?

Cuestión de enfoques.



Regresando a la imagen y el contexto en el que se utilizó: ¿No puede ser considerada una metáfora visual? Si lo que quería plantearse era la diferencia de fuerzas, funcionó: es encantadora la distancia entre ambos ejemplos (el federal y el de los civiles armados con animales), y así mismo el cruce circunstancial entre ellos. Cuando uno mira la imagen, resulta evidente que hay una desproporción en armas brutal, y la sensación que provoca es de entre comicidad e indignación. Se logra el objetivo.

Usted, joven investigador social, no lo haga. Usted, lea con cuidado, analice antes de utilizar, busque las fuentes… Pero ríase de la ocurrencia, y sobre todo, llegue al fondo de la realidad, ahí en donde están las crudas imágenes de los que sí murieron.

(Y del pobre tlacuache, nada se sabe).

Algunas páginas consultadas fueron:
http://www.expressmetropolitano.com.mx/conoces-origen-esta-imagen-kots-kaal-pato/
http://aristeguinoticias.com/1812/mexico/bots-del-gobierno-federal-y-de-qr-contaminaron-debate-sobre-reforma-energetica-paez/

martes, 14 de junio de 2016

Finiquito de un fraude anunciado






¿Qué pasó con el voto por voto, el casilla por casilla? Después del cómputo, en Ensenada todo volvió a la normalidad; los más de 25 mil votos que recibió el candidato independiente, los más de 25 mil votantes, ahora guardan silencio.

¿Qué pasó con esos mensajes a favor del PRI en los celulares, con la compra de votos de la que todos sabemos? Es difícil comprobar esos hechos. Pero, ciertamente, nadie habló de ello, nadie se quejó, nadie cuestionó profundamente la escasa votación, su raíz en el descrédito de la democracia.

Ensenada, por cierto, será gobernada por un priísta que fue elegido por menos del 10 por ciento del padrón electoral.

Por ahí se le miró al independiente, en un bar del la ciudad el fin de semana, quizá celebrando que quedó en segundo lugar. Vaya cosa.



Pedro Kumamoto, al parecer el primer candidato independiente en ganar una elección popular, dice en su artículo de opinión No basta con sacar al PRI: Decir que a los independientes les va mal y que al PAN le va bien es un ejemplo de estos mensajes desde el status quo. Hay razón en ello, y califica a esa postura de reduccionista; también estoy de acuerdo.

La realidad es que existe, en términos legislativos, una delgada línea que separa al PRI del PAN; en términos de gobierno me parece lo mismo. Por otro lado, y para apuntalar la idea, 7 de los doce candidatos panistas fueron del PRI, y de los 7 que ganaron 4 fueron priístas. Ahí todos son compadres, en la cúpula, en el poder.

La alternancia entre el PRI y el PAN dejó de ser una ilusión.

En el desánimo que se pretende fundar en el electorado sobre la participación independiente, hay algo de lo mismo: ¿cuánto tardaremos en aprender que los independientes son un poco lo mismo de todos nosotros, con la diferencia ostentosa de no depender de nadie? Siempre será deseable un extra de educación, cultura e interés en la otredad. Me asombra la faceta del gobernador de Nuevo León (independiente), tan machote, tan claridoso, tan, tan… En el twitter de Julio Cesar cano se lee, a propósito del Bronco: “A una niña gorda no la quiere nadie”: exclamó el gobernador de Nuevo León. Pero luego el gobernador rectificó: No me refería a gordura física sino al embarazo de las adolescentes que por ese motivo pierden oportunidades.

Lo que preocupa es: ¿cuántos mexicanos votarían por un independiente de ese calibre?, tan gobernador, tan idiota. Kumamoto me parece una versión más interesante, un tipo que va formándose entre la miseria de la clase política mexicana, y casi me atrevería a decirle: mano, no te quedes ahí, te me vas a echar a perder (y, ¿qué respondería).



Como cierre, aquí en Ensenada al final no pasó nada, no cerraron carreteras, no se dejó el paso libre en la caseta de la autopista, no hubo enfrentamientos con la policía. Aquí todo es civilizado, es decir, los candidatos, independientes o dependientes, se la tomaron con calma: que se maten los del sur, aquí la pobreza sabe a esperanza, mientras haya cerveza y carne asada. 

Ya lo dice el joven independiente en su página:  No nos desgastaremos en convocar a la rebelión social, porque somos hombres y mujeres de trabajo y de ideas.

Y es que en estos tiempos, la rebelión social es indeseable, ¿apesta?

(En Ensenada faltan 4 días para la entrega de constancias de mayoría... Veremos qué gracia social nos da una sorpresa).

Algunas páginas consultadas:





martes, 7 de junio de 2016

La élite y más precisiones sobre las votaciones (locales)





Un pionero de la medición de la desigualdad, Vilfredo Pareto, definió a las élites de acuerdo a un modelo dicotómico de la población: el inferior o la clase no selecta y el superior, la clase selecta o élite, que a su vez se divide en dos: la clase selecta de gobierno y la clase selecta de no gobierno; es decir, en términos concretos, entre gobernados y gobernantes (más aún, cuando la élite del no gobierno, que puedo entender como la burguesía, se involucra constantemente como autoridades, haciendo difícil de identificar esa división social).

A partir de esa enunciación, Pareto sitúa al sentimiento como fuerza dominante de la conducta social, dejando a la lógica un papel residual. Afirma que la élite se mueve en función de sus intereses, mientras que las clases inferiores y sometidas son impulsadas por el sentimiento.

¿Qué sacar de lo anterior? Una explicación fina es la utilización de cualquier medio, por la élite, para satisfacer sus intereses, lo que fomenta el sentimiento social dentro de los subordinados.

¿A qué llamar sentimiento social?, ¿a la búsqueda de la igualdad, de la justicia?, ¿al dominio de la acción no lógica, al predominio de los sentimientos sobre la razón? Pero, ¿cómo conviene la sin razón a las clases dominantes? De la razón deriva el entendimiento de la realidad, y de su correcta lectura el entendimiento del entramado social en donde se ubica el individuo. La sin razón es débil argumentalmente, y los juicios que esgrime la élite parecen fundados en lo contrario, en la lógica que los establece en la cúpula, en la estancia del poder.

Me atrevo a pensar que la lógica de los desgraciados, de los gobernados, del proletariado, de las clases dominadas, se funda en la fantasía, en la lectura pobrísima de la realidad.



A propósito de las recientes votaciones en la localidad, hay líneas interesantes que me parece importante rescatar:

Las inconsistencias en la votación son muchas, siempre lo han sido, pero ahora que está involucrada una parte de la población con el candidato independiente, hay una respuesta inmediata (¿inteligente, razonada, lógica, emocional?).

Resulta obvio que el mayor daño fue el abstencionismo (¿en dónde estaban casi trecientos mil votantes en un domingo soleado en la ciudad de Ensenada?).

Efectivamente, podría haber algunos miles de votos perdidos (¿para qué partido?), pero este "sentimiento" domina sobre la responsabilidad de asumir que a la generalidad le importa poco el devenir de la ciudad y sus ciudadanos.

Probablemente el mayor fraude se efectúa antes de la elección, con el manejo de los medios, con los acuerdos, con la compra y venta de votos (¿quién paga, quién está interesado en llegar al poder o mantenerse en él?), pero en este rubro es complicado razonar con las autoridades (o esgrimir argumentos lógicos, demostrables).

El PAN no parece sorprendido con SU SEGUNDO LUGAR, y con cierta lógica, como segundos, debería recaer en ellos la responsabilidad de la queja, de la lucha, pero no es así (¿hay acuerdos que desconocemos?).

La emoción, los sentimientos, ¿la sin razón? la pone el independiente (¿podría ser que los beneficiados de un recuento de votos fueran los panistas?).

Importante también:

¿Sólo se busca la justicia cuando nos involucra cercanamente?

¿Sólo debe ser importante que existan votaciones justas en la localidad? ¿El fraude en las elecciones nacionales pasadas no era importante?

¿La indignación no debe de involucrar todos los aspectos de la vida social: educación, economía, salud, justicia social?

Y pudiéramos abordar algunas “minucias”: ¿No debiéramos estar atentos a la problemática de los campesinos en San Quintín? (¿Quién de los candidatos se estableció en la incomoda realidad de ese Valle?).



Vamos entendiendo a la realidad con otra profundidad, con otra extensión. En la transformación, en la revolución, también hay otra versión de los sentimientos, se llama utopía.


(Texto en cursivas: http://ssociologos.com/2012/06/26/la-sociologia-del-vilfredo-pareto/?utm_source=hootsuite)

lunes, 6 de junio de 2016

Apuntes sobre lo que las elecciones nos dejaron



Volvió a ganar el PRI, lo que no debe ser una sorpresa en Ensenada, tan lejos de ser una ciudad progresista.

En un sondeo rápido en las redes sociales, parece evidente la suspicacia de que perdió de “mala manera” el candidato independiente. Quizá sus sospechas tengan un atraso de más de una década.

La desilusión de los que se embarcaron en la aventura de creer que frente a una mecánica partidista brutal todo se puede.

La seguridad de que a la mayoría de la gente no le interesa, no cree, ni en partidos ni en actores políticos. Hubo una abstención de hasta el 70 por ciento.

Ningún castigo a las administraciones priístas en el municipio. En Baja California, sabe a un castigo más bien absurdo, pues ganó el PAN.

La sensación de otra fragmentación en la izquierda.

La confirmación de esa nueva modalidad de fraude, la que se labra voto a voto, mensaje a mensaje en los teléfonos, despensa a despensa, con cantidades impensables de pesos.

La confirmación de que el Partido Verde Ecologista es el PRI, que Nueva Alianza es el PRI,  de que el PRD y el Partido del Trabajo también lo es.

La ausencia de memoria histórica, o bien, ante el gran abstencionismo, la ausencia de conciencia social y política del electorado.

Seguramente el conocimiento bien arraigado de que nada vale la pena, de que lo que haga la colectividad, o uno, no sirve de nada.

A nivel nacional vale lo mismo, pero con un posicionamiento de MORENA que ya irán limando las campañas sucias poco a poco.

En los estados del sur, en donde se esperaría que la lucha fuera a muerte en contra del partido en el poder, el fraude funciona mejor. En las calles se queda la lucha, lucha que oportunamente es llamada ilegal.

Los constituyentes en la Ciudad de México serán en su mayoría de MORENA, y habrá que seguir soñando, a pesar de todo engaño, de todo robo.*

* En información reciente del periódico La Jornada: Morena logró el voto mayoritario en la elección para la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México, pero se enfila a perderla por el diseño de la ley, pactado entre el presidente Enrique Peña Nieto y el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera. De confirmarse los resultados preliminares, será representado por apenas 22 diputados de los 99 que integrarán ese órgano, ya que este mismo partido renunció al suyo designado en San Lázaro.

viernes, 3 de junio de 2016

Veda electoral




Al fin el silencio, y aún me sorprende el discurso de esos cabrones, es decir, de esos políticos bien interesados en el bien de TODOS. Y en plena veda, llega un mensaje a mi teléfono pidiendo mi voto por el PRI y sus partidos aliados. ¿No es un delito hacer eso? A quién le importa, ellos lo mismo lo hacen.

No tengo credencial de elector, extraviada muy oportunamente, pero si la tuviera, no sabría por quién votar. Sé por quién no votar, es evidente, pero el conocimiento de los candidatos por su publicidad no me da para ninguno. NINGUNO. Y no quiero hablar mal del independiente, pero hace un gran esfuerzo por parecer normal (¿es un cambio, uno independiente tiene que ser así, común y corriente, un chico de la calle?, o ¿debe ser excepcional?); he escuchado a más de uno que dice “yo lo conozco, y…”, así justifican su preferencia. ¿Qué conocemos en realidad de las personas que fueron nuestros compañeros de clase, o de colonia?, y, ¿qué le perdonamos a los amigos?

Sin embargo, el que alguien se diga “independiente” ya es algo diferente, ciertamente con una pequeña ventaja: un ¿inepto? que se asoma entre otros ineptos.

Si me preguntaran, mínimamente pediría esto para un gobernante: educación no tradicional (nada ofrece alguien con posgrados en escuelas de visión corta, de estilo de compañía de reclutamiento de personal), compromiso social (no es deseable que presuma que recolecta para la Cruz Roja, se esperaría experiencia en el verdadero trabajo social no asistencialista), cultura general (por aquello de una visión amplia de la realidad, de la vida, por aquello de otras opciones para resolver problemas complejos)… Honestidad, que viene ligada a la educación, y capacidad para comunicarse con las personas. Aún todo ello, sin un equipo, resulta estéril, y aún todo eso sin el apoyo de un grupo de legisladores, de funcionarios de gobierno con similares características y de la gente con conciencia de la necesidad de un cambio, no sirve de nada. Luego entonces, la democracia, la libertad y la justicia, se van ganando a pulso, con el cambio de uno a uno.

Por lo pronto, ¿a quién nos merecemos? Que bien que no tengo la angustia de tener que decidir, pero sólo queda la perrada de saber quién nos gobernará, quién nos endeudará, quién robará, o quién se enfrentará a una mecánica política y social que ni se imagina.

sábado, 21 de mayo de 2016

La periferia





Una joven amiga llegó recientemente de Estados Unidos, para encontrarse en la ciudad en la que ha habitado desde la infancia. Ella vivió principalmente en la Colonia 89, en la periferia, y cuando se casó conmigo pasó al Centro de la ciudad, donde me acomodé después de dar tumbos en diferentes colonias. Ya divorciados ella decidió viajar un poco, y del trópico mexicano se fue a Neva Orleans, Luisiana, donde vivió unos meses. En resumen, ella regresó con otro paisaje en los ojos y otras ideas en la cabeza.

Aquí comenzó una nueva historia. Lo primero que no entiende es que no puede conseguir un departamento en una zona céntrica de Ensenada. No es que no existan ofertas, pero hay algo que no termina de encajar: quizá ella en el ambiente de la realeza ensenadense. Tiene para pagar, tiene un aval que puede responder por ella, pero ella no estudia en el CICESE (Centro de Investigación Científica y de Estudios Superiores de Ensenada), o en alguna de las universidades locales; ella sólo tiene un empleo normal y sus ahorros, y es joven, y ese aire de mujer del sur, que de Guerrero es de pies a cabeza.

Pero, ¿qué tiene el Centro para que sea tan deseable? Es un poco más seguro, el camión recolector de la basura pasa constantemente, escasea menos el agua, las calles están pavimentadas… Detalles como que hay menos garrapatas (por aquello de las mascotas), hay mejor iluminación en las calles, etcétera. Minucias si se quiere, o una mejor calidad de vida, que nunca está mal, y que debería ser para todos los ciudadanos.

Una y otra vez ha obtenido negativas, algo no le agrada a los arrendatarios, a los administradores y… ¿Será su piel morena? No, no debo de tener esos prejuicios. ¿Será que no está estudiando? ¿Será que requiere de un trabajo de primer mundo para rentar un departamento de dos mil quinientos pesos o tres mil? ¿Será que debe tener 30 o 40 años y no veintitantos para ser responsable de sus acciones? O es quizá que el cabello sin teñir es lo que le da la confianza a la gente… Lo se sea me parece desagradable, degradante y excluyente.

La mecánica social está diseñada para no cambiar de espacios, para heredar la miseria o los bienes, para no facilitar el crecimiento. Los muros no sólo son físicos, son verdaderos obstáculos que están en el accionar de los individuos, de las instituciones, de la sociedad. Nacemos para la periferia, para el arrabal o para los suburbios, para determinado lugar.

¿Qué he hecho yo para merecer un poco de la gracia de la sociedad? Bueno, vivo en un pequeño, muy pequeño departamento, exactamente en el límite del Centro y una colonia más bien de mala pinta… Estudié en el CICESE, he escrito algunos libros, soy maestro (eso tranquiliza mucho a cierta gente)… Pero de alguna manera engaño a las personas que amable y ¿racistamente? confían en mi rostro, a esas que me dan su aceptación gentil y ¿discriminatoriamente?: tengo tatuajes, mi abuela paterna era otomí… Soy de la Ciudad de México (chilango, pues)… Mi auto es de los que llaman “chocolates” (está débilmente amparado por una organización que de un momento a otro presiento desaparecerá), mi historial crediticio no es, lo digo suavemente, impecable. Pero, ¿a quién he defraudado, a quién he robado? En cambio, puedo hacer una lista de agravios, hurtos y abusos de la gente bien vestida, de nuestros políticos educados en universidades extranjeras.

Si en el “bien parecido” rostro de la ciudad sucede esto, ¿qué pasa en la comunidades indígenas, en el espacio nacional que no miramos? Los indígenas enfrentan: pobreza, desnutrición, vivienda inadecuada, servicios de salud ineficientes, rezago educativo, falta de justicia, y como cierre, discriminación.

Ese es el barrio en el que acomodamos a nuestra gente.

Lo peor de todo es que la vida continúa, y el tamizado social de las personas. No he salido de la periferia. ¿En dónde estaremos mañana? ¿En dónde se acomodarán nuestros hijos?, ¿debemos vestirlos de gala, debemos cambiarnos de nombre, debemos aclarar nuestras pieles, desterrar las malas palabras, ser una definición plana de lo que es ser “gente de bien”?, ¿debemos cerrar los ojos a las injusticias, a los que hacen la pisca de tomate de fresa en San Quintín, para no importunar con nuestras groseras quejas?

Hay de colonia a colonia, pero también de miseria a miseria.


martes, 17 de mayo de 2016

Los candidatos independientes que nos merecemos





Alguien dice por ahí, o piensa, que tenemos la policía que nos merecemos, y lo mismo pasa con los políticos. Ellos somos nosotros en un entramado social llamado México. Otros dicen que no todos somos iguales, ellos, los políticos dicen que no todos son iguales, yo digo que no soy igual tampoco. Pero, ¿cómo nos acomodaríamos en el regazo del poder, cómo responderíamos a esas presiones humanas, a esa diversidad de intereses?

En todo lo anterior, me parece, hay verdad; conozco gente fantástica, abierta, inteligente, capaz, a veces muy culta, que se avergüenza de la miseria, que piensa en la otredad, pero que gracias a todo eso detesta la política. Por otro lado, no conozco políticos buenos, aunque tenga la duda con uno, o dos. Me cuesta trabajo creer, quizá porque los hechos hablan tajantemente. Creo, sin más rodeos, que la gente que se mete en política abiertamente se introduce en la mierda, pero habrá quien diga “alguien tiene que hacerlo”, ¿alguien tiene que enriquecerse a costa de los demás, alguien tiene que lidiar con la vida de los lujos parlamentarios, alguien tiene que aguantar la basura de las oposiciones populares? Lo que sea, tiendo a perderle el respeto a quienes nos dicen que saben lo que necesitamos, y que todo va a ir mejor.

 Los políticos no se han ganado nuestra confianza.

Y ahora llega el escuadrón de los Independientes. Que emoción. ¿Quiénes son esos tipos, son de otro país, de Noruega o Países Bajos? Las promesas no varían mucho, no hay discursos nuevos, excepto quizá por el del joven Kumamoto que está en plena escaramuza (diputado local en Jalisco); pero el Bronco, aquel regio tan parecido en formas a un ex presidente, no parece independizarse de la figura ancestral del político nacional. Localmente, un tal Omar García me parece ingenuo pero definitivamente mexicano:

¿Aumentarán los costos y los impuestos municipales?
-No. Al contrario, le daremos al ciudadano nuevas opciones para que cumpla con su Municipio. De hecho, por ejemplo, planeamos eliminar las multas de tránsito: Canjearlas por clases de manejo. Queremos educar a la ciudadanía que lo necesite y no quitarles más dinero, porque estamos conscientes de que sólo así podremos salir de este retroceso que vivimos actualmente.

(La liga de la entrevista completa al final del texto).

Me parece una respuesta muy abierta (¿populista?): ¿nuevas opciones para cumplir con el Municipio?, ¿latas de conservas para armar cajas de despensa? Lo demás me parece aun más inocente: clases de manejo… ¿de dónde saldrá el recurso? Los infractores, los que se pasan el alto, ¿necesitan que les enseñen lo que es un ALTO? ¿Qué casos requieren de clases de manejo? ¿No se trata, más específicamente, de reglas de convivencia social? (¿y con qué se come eso?).

No, no se confunda, me parece escandalosamente insustancial la propaganda de los demás candidatos, una repetición que con los años memoriza uno. Nadie se escapa de la educación formal mexicana, de los estándares sociales en los que crecimos, de las carencias mezcladas con una visión corta y que nos hacen entender la vida en términos de valores que no son sustancialmente ricos, y que nos hacen vulnerables a los desórdenes de la avaricia, de la codicia, del egoísmo.

Tengo la fortuna de conocer a luchadores sociales, y ni uno de ellos está como independiente o en algún partido político. Entonces, ¿de qué se trata todo esto, cómo nos metimos en estas camisas tan ajustadas que nos acomodan en el patio de las desigualdades, de la falta de visión, de la injusticia? ¿Hay que ser idiota, o hablar como uno, para hacerse entender por la gente, para ganar votos? ¿Hay que retar en público a lo imposible, hay que mentir?

Quizá habría que comenzar con las pequeñas cosas, con las ideas más simples, para educar a una generación de otro tipo de personas, otro tipo de ciudadanos, y otros políticos y policías.

Finalmente, dirá más de uno: Pero hay que votar, hay que hacer “algo”. Voten pues, en masa, que se hagan largas filas… Pero por favor, no repitan por el PRI, y de ser posible ni el PAN, ni el PRD, ni el Partido Verde, ni… Joder.


miércoles, 30 de marzo de 2016

Gritos





Nos vamos acostumbrando a la miseria, probablemente nunca en la historia habíamos tenido tanto acceso a la información. Violaciones, asaltos, fraudes, asesinatos, desapariciones, abuso de poder, tráfico de personas, violación a los derechos humanos... Un poco, un montón cada día. Nuestros ojos se acostumbran a la primero deslumbrante imagen de nuestro país en llamas, luego a la dosis diaria de violencia y crueldad.

Los ciudadanos tomamos varias posturas ante eso (a veces involuntariamente): como víctimas, como victimarios (con o sin la conciencia de lo que hacemos), como espectadores accidentales, como público que guarda silencio o como espectadores que gritamos, que decimos, que denunciamos. Lidya Cacho ha pasado, intuyo, por varios de estos "momentos" humanos de la ciudadanía en México.

La realidad viene aderezada, es una mezcla de ideas de lo correcto y de lo incorrecto, también una imposición de la medida de lo tolerable y de lo intolerable, de lo que es de buen o mal gusto. Casi nadie aplaude a una manifestación, a una queja pública, a un grupo de hombres armados con machetes, por ejemplo; la desnudez es mal vista, o cerrar calles, o tomar edificios públicos. Hay una especie de intolerancia ante lo que nos parece inapropiado, que no es sino el tono que quiere darle el poder a la vida social; y entonces esas posturas de las que hablaba derivan en dos tipos de personas: el intolerante, exagerado y mamón que se queja por todo, o bien, en el que resuelve o espera que las cosas se arreglen por las vías de la legalidad.

Parece fácil hasta que entiendes que la "legalidad" es una falacia en México, es decir, hasta que esos mismos gritones, que son minoría, lo entienden, porque la generalidad permanece en la penumbra de lo que creen una luminaria nacional. Y esos gritones, esos que alzan la voz, esos que se quejan, hacen entonces una pequeña o gran diferencia: de pronto hay quien que dice, quien habla en medio de la esterilidad noticiosa y da una imagen inesperada que muchos no quieren entender: la de la realidad desnuda.

Así es Ludya Cacho, alguien que incansable nos dice, nos susurra, nos grita "mira esto, entiende esto".



Carlos Antonio Santamaría Díaz, un niño de nueve años de edad graduado en el diplomado de bioquímica y biología molecular de la Facultad de Química, de la Universidad Nacional Autónoma de México, sorprendió al pleno de la Cámara de Diputados cuando se le preguntó:
–¿Te gustaría ser diputado?
–¡No, yo no quiero ser diputado, no quiero ser como ustedes; yo quiero ser científico!

Ese niño comprende de las cosas a temprana edad; para muchos, los normalizados, es un maleducado, un indeseable que mejor será que estudie y viva en el extranjero, y que nos deje en paz con la basura que soportamos aquí.



No es trivial, la denuncia pública juega un papel fundamental en la sociedad, puede ser la diferencia entre vivir o morir, entre encontrar o perder, entre la justicia y la impunidad. Si lo pensamos bien, la vida sería mucho más terrible sin esos personajes bien informados, dispuestos a no callar a pesar de las amenazas contra su vida, que piensan en los demás como si fueran ellos mismos. Ellos, ella, Lidya, son nuestros héroes, nuestras heroínas de a pie, a golpe de publicación, los que necesitan de nuestras lecturas, de nuestras reflexiones... Y también de nuestros gritos.

Gritemos juntos.

(nota citada: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/30/politica/010n3pol)