miércoles, 22 de junio de 2016

Guerra de guerrillas visual (o la tarde del tlacuache)






En días pasados se viralizó la imagen en donde un individuo lanzaba de la cola a un tlacuache, en lo que parecía una protesta callejera, más precisamente, la de los maestros en Nochlixtlán (Oaxaca). En contexto, destacaban los helicópteros, las armas automáticas, las granadas de gas lacrimógeno de los federales. Vaya divergencia, era obvio pensar.

Sin embargo, la imagen no correspondía a dicha refriega, sino a una festividad en Yucatán en honor a San Bartolo.

Para los escrupulosos de la información, como me puedo considerar, es una burrada utilizar una imagen que no corresponde a lo que se le atribuye, y es evidente que en los medios circula esa información evidentemente descontextualizada, apócrifa o simplemente una falseada a medias. Sin embargo, los lectores, los navegantes en general, no son ni reporteros, ni estudiosos, ni investigadores (lo que no quita el derecho que todos tenemos a la información veraz), sólo simples internautas que se mofan, valoran, califican y se hacen de una idea de la realidad a partir de lo que observan.

No es trivial, pero tampoco toda la información que se maneja en la red es falsa o está trucada. No es trivial, pero en oposición, del lado gubernamental, también es sabido del uso de tecnologías para bloquear contenidos específicos, bots, o cuadrillas de personal que sofocan trending topics (tendencias o temas del momento) contrarios a los intereses de instituciones o personas. Es una lucha desigual, en términos económicos y tecnológicos, no necesariamente en el número de individuos.

El hecho es que existe una problemática compleja en Oaxaca, en México, en la educación, en el manejo de la información de los medios, en la distribución de la riqueza y de la información, en la manera de resolver los problemas, en el uso del poder… Y que eso se traduce en la realidad nacional que observamos y padecemos todos los días.

En respuesta a lo anterior, ¿todo se vale? Algunos queman camiones, cierran carreteras, lanzan petardos, cócteles molotov… Hay quienes toman el camino de las armas (ahí está el EZLN, probablemente la organización subversiva menos reprochada en México), otros se desnudan en plena calle, y unos más hacen memes con material variado, y lo publican. ¿En serio es tan malo? Y en cambio: ¿Se vale la desaparición de miles de personas, la muerte de muchos más? ¿Se vale la corrupción, la falta de equidad en la justicia?, ¿se vale la educación que tienen nuestros alumnos, el hambre de las comunidades en el sur o el norte del país?

Cuestión de enfoques.



Regresando a la imagen y el contexto en el que se utilizó: ¿No puede ser considerada una metáfora visual? Si lo que quería plantearse era la diferencia de fuerzas, funcionó: es encantadora la distancia entre ambos ejemplos (el federal y el de los civiles armados con animales), y así mismo el cruce circunstancial entre ellos. Cuando uno mira la imagen, resulta evidente que hay una desproporción en armas brutal, y la sensación que provoca es de entre comicidad e indignación. Se logra el objetivo.

Usted, joven investigador social, no lo haga. Usted, lea con cuidado, analice antes de utilizar, busque las fuentes… Pero ríase de la ocurrencia, y sobre todo, llegue al fondo de la realidad, ahí en donde están las crudas imágenes de los que sí murieron.

(Y del pobre tlacuache, nada se sabe).

Algunas páginas consultadas fueron:
http://www.expressmetropolitano.com.mx/conoces-origen-esta-imagen-kots-kaal-pato/
http://aristeguinoticias.com/1812/mexico/bots-del-gobierno-federal-y-de-qr-contaminaron-debate-sobre-reforma-energetica-paez/

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