martes, 14 de junio de 2016

Finiquito de un fraude anunciado






¿Qué pasó con el voto por voto, el casilla por casilla? Después del cómputo, en Ensenada todo volvió a la normalidad; los más de 25 mil votos que recibió el candidato independiente, los más de 25 mil votantes, ahora guardan silencio.

¿Qué pasó con esos mensajes a favor del PRI en los celulares, con la compra de votos de la que todos sabemos? Es difícil comprobar esos hechos. Pero, ciertamente, nadie habló de ello, nadie se quejó, nadie cuestionó profundamente la escasa votación, su raíz en el descrédito de la democracia.

Ensenada, por cierto, será gobernada por un priísta que fue elegido por menos del 10 por ciento del padrón electoral.

Por ahí se le miró al independiente, en un bar del la ciudad el fin de semana, quizá celebrando que quedó en segundo lugar. Vaya cosa.



Pedro Kumamoto, al parecer el primer candidato independiente en ganar una elección popular, dice en su artículo de opinión No basta con sacar al PRI: Decir que a los independientes les va mal y que al PAN le va bien es un ejemplo de estos mensajes desde el status quo. Hay razón en ello, y califica a esa postura de reduccionista; también estoy de acuerdo.

La realidad es que existe, en términos legislativos, una delgada línea que separa al PRI del PAN; en términos de gobierno me parece lo mismo. Por otro lado, y para apuntalar la idea, 7 de los doce candidatos panistas fueron del PRI, y de los 7 que ganaron 4 fueron priístas. Ahí todos son compadres, en la cúpula, en el poder.

La alternancia entre el PRI y el PAN dejó de ser una ilusión.

En el desánimo que se pretende fundar en el electorado sobre la participación independiente, hay algo de lo mismo: ¿cuánto tardaremos en aprender que los independientes son un poco lo mismo de todos nosotros, con la diferencia ostentosa de no depender de nadie? Siempre será deseable un extra de educación, cultura e interés en la otredad. Me asombra la faceta del gobernador de Nuevo León (independiente), tan machote, tan claridoso, tan, tan… En el twitter de Julio Cesar cano se lee, a propósito del Bronco: “A una niña gorda no la quiere nadie”: exclamó el gobernador de Nuevo León. Pero luego el gobernador rectificó: No me refería a gordura física sino al embarazo de las adolescentes que por ese motivo pierden oportunidades.

Lo que preocupa es: ¿cuántos mexicanos votarían por un independiente de ese calibre?, tan gobernador, tan idiota. Kumamoto me parece una versión más interesante, un tipo que va formándose entre la miseria de la clase política mexicana, y casi me atrevería a decirle: mano, no te quedes ahí, te me vas a echar a perder (y, ¿qué respondería).



Como cierre, aquí en Ensenada al final no pasó nada, no cerraron carreteras, no se dejó el paso libre en la caseta de la autopista, no hubo enfrentamientos con la policía. Aquí todo es civilizado, es decir, los candidatos, independientes o dependientes, se la tomaron con calma: que se maten los del sur, aquí la pobreza sabe a esperanza, mientras haya cerveza y carne asada. 

Ya lo dice el joven independiente en su página:  No nos desgastaremos en convocar a la rebelión social, porque somos hombres y mujeres de trabajo y de ideas.

Y es que en estos tiempos, la rebelión social es indeseable, ¿apesta?

(En Ensenada faltan 4 días para la entrega de constancias de mayoría... Veremos qué gracia social nos da una sorpresa).

Algunas páginas consultadas:





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