viernes, 11 de julio de 2014

De huevos




Hace tiempo el precio del huevo subió a niveles nunca vistos, lo mismo pasó con el limón más recientemente. En ambos casos la causa fueron enfermedades, se dijo. El limón bajó de precio, los huevos no. ¿Las gallinas siguen enfermas? Quizá se cobre el esfuerzo de las aves al poner un blanquillo, quizá se les de una parte de las ventas por esa desagradable situación, al menos desde el momento en el SU producto se pone a la venta.

Como sea, a nosotros no nos avisaron nada. Una cartera de huevo vale casi todo un día de trabajo (en salarios mínimos), y parece lógico si atendemos al esfuerzo animal.

Este tema parece banal en el contexto de la transformación que está sufriendo el país, en términos de reformas a las leyes y de las consecuencias que esto traerá. Para muestra un botón: “el despojo de tierras privadas, sociales e incluso públicas en favor de las empresas extranjeras que llegarán al país a explotar el petróleo y la electricidad”. En favor de la Nación, todo se vale. ¿Así debe ser? ¿Y qué pasa con las tierras ejidales, con las áreas protegidas, con la tierra que ancestralmente habitan nuestras comunidades? Al parecer no será importante. Aclaran: a cambio, se les dará dinero.

En la lógica del poder, el dinero es lo que vale.

Más engañosa parece la maraña legal de la reforma a las leyes de telecomunicaciones. He escuchado decenas de veces sus virtudes (generalmente plantean las reformas que favorecen a los usuarios de la telefonía), pero en materia de preponderancia de las televisoras, no hay muchas esperanzas: seguiremos mirándonos en el espejo de la televisión, de manera simplona, sin ideas, sin materia gris.

Me apenan las comunidades indígenas y su dependencia del gobierno para las radios comunitarias. Más me apena el discurso de los legisladores, siempre tan perfumados, siempre tan mentirosos, siempre tan criminales. Que huevos de cabrones.

Me quedo con Tres tristes tigres, y un Cabrera Infante luminoso, como luciérnaga, en un cielo, en un futuro, oscuro oscuro.

Texto consultado: http://www.jornada.unam.mx/2014/07/11/politica/005n1pol

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