martes, 1 de julio de 2014

De fútbol



La Selección Nacional, lo más excelso de los mexicanos... en fútbol, perdió contra Holanda, y los aficionados lloraban en el estadio, en la plancha del Zócalo capitalino, seguramente muchos en lugares públicos y sus casas. Una pequeña tragedia nacional. ¿Por qué siempre ganan los güeros? No siempre ganan: Costa Rica ganó para siempre, no importa lo que pase en su siguiente partido, ellos pasaron a cuartos de final ganándole a los griegos, con su propia desgracia, con todo y sus filósofos y sus ruinas milenarias... El brillo de lo clásico contra la marabunta de Centroamérica, contra Mesoamérica, contra los desentiendes de esclavos, contra los señores del maíz.

Y sin embargo, que México pierda no me lleva ni al desconsuelo ni a la histeria. Cuando terminó el juego, los mexicanos no se burlaban más de nadie, no decían más “puto”. Era un poco patético. ¿Habría quien se pondría una gorra del tricolor, tomara su matraca y se aventara al vacío? Es dudoso, pero si como aquellos panistas perdieron el control de su pene con alguna brasileña guapa (ah, esas señales inequívocas de la naturaleza del mexicano).

Los que saben dicen que los colombianos están jugando muy bien, y trato de no enfocarme en su maltrecho andar entre el narco y los gobiernos de derecha, pero más que todo pienso en el Carnaval de Barranquilla y en Lucho Argain; yo miré bien a Chile y sus estudiantes enfrentando a los carabineros, mejor que a Brasil, incluso a Uruguay (y es una pena por Luis Suárez, que rabioso mordió a un italiano).

De Uruguay, José Mujica, ese hombre sencillo, dio la cara por Luis Suárez: "A Luis Suárez no le elegimos para filósofo"; después, el presidente dijo de los dirigentes de FIFA: “Viejos hijos de puta”. Nada tan fresco como unas palabrotas bien claras.

Los buenos modales de los europeos... Creo que es una exageración, recordando a Zidane dando un cabezazo a Materazzi, otro italiano; peor aún, el racismo en sus estadios.

Para pocos goles y buenas costumbres los japoneses, levantando su basura del estadio. ¿En serio lo hicieron? En serio, nunca se les miró enseñando la ropa interior con los colores de su bandera, como una reportera chilena, o prometiendo dos días de sexo continuo como Marlen Doll, si ganaba la misma selección. ¿Dos días de sexo continuo? Eso si es... resbaloso, lúbrico, de maratón, de fila para entrar al cine.

Si se trata de fut-nacionalismo: Luis Montes, futbolista mexicano, le cuestionó la nacionalidad a un comentarista de Televisa (Raoul Ortiz “el pollo”), por unos comentarios ¿estadísticos? de la Selección en los últimos mundiales. Entonces, ¿para ser mexicano hay que ser necio, vulgar y desmemoriado? Otra: la línea holandesa KLM retiró un tuit con una imagen que mostraba un tablero de aeropuerto de “salida” antecedido por una imagen de un charro bigotón (¿mariachi?, o... ¿podría ser un seleccionado de Costa de Marfil?), con lo que ratifico: aquí somos muy sentidos.

Y, rememorando al Presidente: Señor... no ganó la Selección, no se trajo ese trofeo a nuestro país. Pero eso ya lo sabía probablemente, sólo que había que ponerle “emoción” a la vida, ¿verdad? Una manera de disfrazar un poco la miseria, qué más da.

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