Aún me puede sorprender
la violencia en México: “Policías disparan a normalistas en
Iguala”. Históricamente los estudiantes han dado la cara y la
sangre por las causas perdidas, pero en este caso no se trataba de
una revuelta estudiantil: con claridad sólo se trató de una
cotidiana toma de autobuses y una agresión desmedida de policías
municipales y federales. “Al parecer alguien los contrató para que
vinieran a hacer desmadres”, dijo el alcalde de Iguala, con ese
lenguaje tan colorido de los políticos con aire de pueblo y entrañas
de diputado o senador.
(Aterrador desde
cualquier óptica son los más de 40 desaparecidos, que se exigen
vivos, como si no supiéramos lo que usualmente sucede en este país).
En la Ciudad de México,
la multitudinaria marcha de los burros nada tontos del Instituto
Politécnico Nacional, con demandas muy precisas en lo que respecta a
su educación. Mínimo me parece decente, apropiado para quien se
hace responsable de su aprendizaje, en otra de esas muestras
sorprendentes de que en el colectivo del pueblo hay espacios humanos
en donde existe noción de la basura que se nos da a comer cada día.
"Hemos detectado la presencia de estudiantes que no son del
Politécnico... una mezcla extraña de gente... un movimiento
político", dijo Yoloxóchitl Bustamante, directora general del
IPN, con tonos de intransigencia policial y dentros de
secretaria de gobernación.
(Debo añadir el encanto
de mirar a la UNAM y el Politécnico, y la UAM, en un entendimiento
lejos de las canchas).
Por esos rumbos de
Zacatenco y el Casco de Santo Tomás, se nos fue Raúl Álvarez
Garín, politécnico emblemático del movimiento estudiantil del 68,
luchador social, militante de la izquierda mexicana más decente.
Álvarez Garín, inconforme como los que miran con claridad y a
distancia, participó en movimientos estudiantiles, magisteriales,
campesinos y obreros. Ya no hay muchos así. “Sin él no habría La
noche de Tlatelolco. Sin él no habría ese líder valiente y
justiciero, capaz de permanecer meses, semanas y días en huelga de
hambre (...), sin él jamás se habría dado el juicio que lo hizo
llevar a Luis Echeverría al banquillo de los acusados”, escribió
Elena Poniatowska, con aliento amoroso lucidez magnífica, por encima
de la nata putrefacta de la dictadura mexicana.
(Ayer, el secretario de
gobernación, Osorio Chong, sorprendió a propios y extraños
dialogando con los estudiantes fuera de su búnker. No se esperaba
menos ante la delicada, la fina capa de estabilidad en un país que
se tambalea. Más interesante es entender que en un gobierno no
gobiernan imbéciles necesariamente, sino una tropa bien
malintencionada, con objetivos nítidos y por tanto, temible).
Pero aquí que lejos
estamos, que distantes se escuchan los gritos, los lamentos, los
recuerdos. Tomamos el microbús y vamos mirando por la ventana las
calles olvidadas de las Lomitas o las calles bien peinadas del
centro, y nos abrigamos con la falsa certeza de la seguridad. Parece
que olvidamos, pero la gran mayoría de nuestros vecinos no puede
hacerlo por la simple razón de que no lo sabe, nunca tuvo algo para
recordar.
Fuentes:

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