jueves, 19 de diciembre de 2013

Hipocresía


Manlio Fabio Beltrones Rivera calificó de “hipócritas nacionalistas” a quienes defendieron a Petróleos Mexicanos (Pemex) y los hidrocarburos como propiedad de la nación, y definió a quienes avalaron la enmienda constitucional como “aquellos que sí estamos pensando que los cambios son obligados”.
En un fuerte discurso para responder a las críticas de la oposición e incluso al PAN, el diputado Beltrones Rivera aseguró que el mayor riesgo del país “es no hacer nada o seguir a aquellos que no proponen nada y se quedan paralizados por el tiempo y la derrota. Hoy avanzamos aquellos que quisimos construir. Y atrás se quedaron los que no tienen nada que ofrecer más que su amargura”.

Periódico La Jornada
Jueves 19 de diciembre de 2013, p. 3

Me llama la atención el discurso del señor diputado, el halo de limpieza, de irreprochabilidad que se construye. Ahora cualquier figura pública puede decir que Dios está con él. Primero lo recuerdo en un espot en Cinepolis, antes de que comenzara la película: parece que el señor recorre el mundo, México al menos, escudado con la chamarra y la buena reputación de la UNAN... Yo no comprendía que alguien hiciera un video de sí mismo, una caricatura, diciendo que se preocupa por el mundo, o no sé, la memoria me falla. Segundo, que elegante puede ser un diputado mexicano, con el nudo de su corbata impecable y su traje bien planchado... Qué digo planchado, inmaculado. Tercero: Que estúpida suena su palabrería, fina estampa de político, formado en las más altas esferas del linaje priísta.

Esa es la figura del político mexicano: incapaz de escuchar, en una línea de la que jamás se sale, y en un claro compromiso con las necesidades del país (las que el Grupo, llamémosle así al PRI y partidos hermanos, reconocen). ¿Qué clase de país miran los personajes del Grupo? (algunos de ellos, en la lista de los 10 más corruptos), ¿qué problemática nacional descubren con sus sueldos abultados, con sus bonos, con sus secretarios particulares?

Hablando de la nota del periódico La jornada... El jovial Manlio tacha de hipocresía nacionalista a la oposición de un proyecto privatizador, lo que ubica a un argumento válido en términos de sentimientos fingidos, como canción de los Cadetes de Linares, y se resguarda en el desarrollo de la nación. Hace pensar que la oposición tiene como consigna que no se den los cambios, aunque sistemáticamente se desoyeron las propuestas de la barra de la izquierda mexicana, amarilla en muchos sentidos, pálida, diría. El único cambio que se pretendía, en un resumen burdo, era el entender a los hidrocarburos como un bien que se debía abrir a la participación privada.

La parálisis de la que habla él señor diputado (lo escribo de manera ofensiva, o lo pretendo), es un estado en el que hay múltiples responsables. Y la pregunta debería ser, o debió haber sido: ¿Qué se podía hacer para hacer dinámica, productiva, la explotación petrolera? ¿Cómo se administró la riqueza petrolera por décadas, cómo se debería administrar? Y atropelladamente, en bruto, los señores bien trajeados, los de peinado sin defecto, planearon confundir las necesidades de una nación con la de unos cuantos.

El acto no fue limpio, y me parece insoportable la hipocresía, pero la de ellos, y la indecente cantidad de publicidad con la que llenan los espacios bien vistos, en un acto de venta de ideas, aunque éstas sean pobres, vacías y para un público acostumbrado a las telenovelas.

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