martes, 7 de enero de 2014

De Volaris y sus políticas...




Cuando Volaris, o Concesionaria Vuela Compañía de Aviación S.A. de C.V, se inauguró en el año 2006, muchas personas que nunca habían viajado en avión, lo hicieron. Se trataba de una empresa de bajo costo en la que había manera de pagar incluso en la oficina de telégrafos, y que al menor retraso reponía el vuelo con otro. Antes estaban también Aerocalifornia y Aviacsa, pero ambas están suspendidas por la Secretaria de Comunicaciones y Transportes, para beneficio directo, resulta obvio, de Volaris.

Viajar en Volaris parece que sigue siendo una opción no tan mala, con una oleada de descuentos para viajar en temporadas que no sean las más asequibles (vacaciones o días festivos), y cuando no se trata de un viaje planeado con poco tiempo de anticipación; de otra manera, comprar un boleto resulta oneroso y frustrante. Pero no se trata sólo eso, la nueva política de la aerolínea es cobrar por ciertos servicios (escoger asiento en algunos lugares del avión, imprimir el pase de abordar en aeropuerto, sobre equipaje y seguros de viajero...), y hasta aquí podríamos entenderlo. Lo que me pareció sorprendente es que desde el 4 de diciembre, durante vuelo, cobren hasta el agua, cuanto hace algunos años daban comida en viajes largos, posteriormente refrigerios y bebidas gratis en viajes cortos. 

El eslogan principal de la aerolínea en ese sentido es: “Entre nubes, todo sabe más rico” (¿porqué no “entre LAS nubes”?, ¿por recordarnos la palabra “entremeses”? No es claro). Y no deja de maravillarme ese optimismo publicitario con el que nos venden los cambios (¿qué tan bueno puede ser que te cobren lo que antes te daban como parte de la cortesía del vuelo?). Lo que sigue en el menú es abusivo: una bebida 25 pesos (en el aeropuerto cuesta 20, y ya es caro), un pan 30, un sandwich 70, un café de sobre 25 pesos... Claro, los mensajes bobos abundan: “Viaja con tanque lleno con nuestras opciones para mantenerte bien hidratado todo el viaje”, “Los pequeños detalles hacen que tu viaje sea más dulce, encuentra una rica opción para tu viaje”, “... viaja ligero...”, “... buen sabor de vuelo...”, “... recarga motores...”. Torpes, repetitivos, con fórmulas que quieren ser graciosas.

Mucha gente compra, se acostumbra a la nueva regla, pareciera de mal gusto quejarse; cobrar sería lo normal, no regalar nada, acostumbrarnos a que el aire cuesta, que el agua se tiene que pagar, que la vista, que el bienestar tiene un precio. La realidad es que la opción que teníamos para ahorrar un poco y poder viajar con decencia, se aleja de la mayoría, porque a la mayoría de nosotros no le sobra el dinero.

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