¿Que no podemos festejar, ser
bullangueros, salseros, bailadores, retozones? Por supuesto que si,
bailamos la que nos pongan. Lo que indigna son los espacios, la
maneras, los momentos.
En el sótano 1 de la torre de comisiones, el
presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado y
coordinador de los senadores del PAN, Jorge Luis Preciado, festejó o
el día de la Candelaria (no olvidemos las razones religiosas del
PAN) o el cumpleaños de su esposa, la señora Yahumira Chaviano (esposo atento, acomedido, querendón). Y que bonito es
mirar los festejos de los señores que cambian el rumbo de este país,
los que se preocupan por TODOS, los que se desvelan en maratónicas
sesiones protegiendo nuestros intereses, o sus intereses, ya no sé.
Se dice en la Jornada: “La comida y las bebidas fueron servidas por
personal del Senado. El festejo empezó a las 15:30 horas y concluyó
después de las ocho de la noche. Preciado estuvo muy feliz; la
música se escuchaba hasta el salón de plenos y al final el panista
hasta cantó con el mariachi El rey de chocolate”.
Que bonita persona, tan
fina, tan preocupada por los menesteres matrimoniales, por el
bienestar de sus chalanes, sus trabajadores, los que sostienen las
charolas, los que... Caray. En un comunicado, dice el mismo periódico
“ se asegura que el pasado 7 de enero Preciado se sacó el
tradicional niño Dios
al partir una Rosca de Reyes, en una reunión del grupo parlamentario
del blanquiazul,
donde se comprometió a
llevar a cabo dicho festejo”
(él dijo, aclaro, “me saqué el monito de la rosca”), y los
panistas, claro, son hombres de leyes, hombres muy hombres, charros
pues, y hasta amenizó, dicen, el baile moviéndose al ritmo de
camarón pelao,
canción muy popular, jocosa, sabrosona.
Pero
no está mal, el salón del fiestas que es el Senado no es algo
nuevo, es desde hace un tiempo, un lugar de algarabía, de felicidad,
de explosiones de júbilo desde las reformas y desde las derrotas
aplastantes de las minorías parlamentarias, y las abundantes masas
de ilusos que esperan que, como dice la publicidad, los cambios
mejoren las vidas.
Ah, qué amargado soy, han de decir. Una de dos, o me molestó que no me invitarán, o que dijera hoy, 5 de febrero, en una comida también en el Senado: “la fiesta que se organizó ayer no fue por el cumpleaños de mi mujer. Ella se hubiera ofendido si la festejo en un patio”. Es que la gente no tiene para más, señor licenciado, y los patios son muy patios, y entendemos que usted tiene a la mano esa ayudadita, y que la señora, ¿cómo se llama su esposa?, Yahumira se merece eso y más. Bueno, habrá quien ni patio tiene en su casa, pero ahí está la calle, y habrá quien ni tenga para el pastel y las velitas, pero ahí están los gansitos, que, por otro lado, ya cuestan más de 10 pesos.
Ah, qué amargado soy, han de decir. Una de dos, o me molestó que no me invitarán, o que dijera hoy, 5 de febrero, en una comida también en el Senado: “la fiesta que se organizó ayer no fue por el cumpleaños de mi mujer. Ella se hubiera ofendido si la festejo en un patio”. Es que la gente no tiene para más, señor licenciado, y los patios son muy patios, y entendemos que usted tiene a la mano esa ayudadita, y que la señora, ¿cómo se llama su esposa?, Yahumira se merece eso y más. Bueno, habrá quien ni patio tiene en su casa, pero ahí está la calle, y habrá quien ni tenga para el pastel y las velitas, pero ahí están los gansitos, que, por otro lado, ya cuestan más de 10 pesos.
En
hora buena, señor Preciado, que le notamos ese amor en el rostro,
esa alegría muy mexicana, ese ánimo de aprovechar todo lo
aprovechable, y tenga contenta a la señora, acostumbrada si, a las
buenas cosas.
Medios:
http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2014/02/05/inicia-comida-de-trabajadores-de-la-bancada-del-pan-pero-sin-preciado-9454.html
http://www.animalpolitico.com/2014/02/arma-fiesta-su-esposa-en-el-senado/#axzz2sUru9VRh
http://www.jornada.unam.mx/2014/02/05/politica/016n1pol

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